El Primer Dolor unió anoche a procesionistas de todas las cofradías de Cartagena, sin distinción de colores. La Salve Grande a la Virgen california se convirtió en un multitudinario anticipo de las jornadas que se vivirán a partir del ya cercano Viernes de Dolores en el casco antiguo de la ciudad.
El acto litúrgico fue presidido por el delegado diocesano de cofradías y hermandades, Silvestre del Amor, quien trasladó a los procesionistas una petición de todos los obispos del sur de España: que se integren en las misas dominicales de sus parroquias para evitar que su participación en la Semana Santa pueda convertirse en una «fiesta de vanidades». Quien no se acerque a la realidad de la liturgia corre peligro de convertir sus actos de culto en apostasía, dijo el sacerdote. Del Amor también animó a los californios a vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo desde los ojos de la Virgen del Primer Dolor.
La Salve Grande comenzó con la procesión claustral desde la capilla california hasta el altar mayor de Santa María de Gracia, encabezada por el estandarte de la Hermandad del Prendimiento, portado por los secretarios generales de las otras tres cofradías. Reunidos los procesionistas ante el altar, se inició una liturgia que duró cuarenta y cinco minutos.
En el centro del templo lucieron diversos enseres, imágenes y prendas que serán estrenadas en Semana Santa y que recibieron la bendición. Entre ellas, la nueva capa de San Juan Evangelista, las túnicas para el Primer Dolor y la Esperanza, así como las imágenes del grupo escultórico El Bautismo de Jesús, que ha tallado el escultor José Hernández Navarro, presente en Santa María, para el tercio infantil de la Agrupación del Prendimiento.
La alcaldesa, Pilar Barreiro, y el presidente de la Asamblea Regional, Francisco Celdrán, fueron los principales invitados de la Cofradía California.