La séptima capital de España en número de habitantes, que ahora es de más de 400.000; una de las ciudades con menor presión fiscal, lo que favorece la generación de riqueza; niveles de pleno empleo, algo impensable hace pocos años; un lugar atractivo para invertir, y de ahí que conocidas empresas y multinacionales abran delegaciones en Murcia.
Una de las capitales con mayor superficie de zonas verdes, pese a las dificultades climáticas y de otra índole que todos conocemos; un río, otrora pestilente cloaca, saneado a su paso por el municipio; unas calles, en líneas generales, limpias, sobre todo si la comparamos con otras capitales;
La mejor dotada de instalaciones deportivas, tal y como resaltan diversos estudios; unas pedanías, antes abandonadas, que ahora sorprenden a nuestros visitantes por su dinamismo y prosperidad;
Un municipio en el que se ha ampliado la oferta de suelo, lo que hace posible la construcción de gran número de viviendas; incremento de centros culturales y sociales para mayores y mujeres, y de colegios e institutos, públicos y privados; una red de atención primaria extendida por el municipio...
Por supuesto, no todo es jauja y queda mucho por mejorar, puesto que en una ciudad como la nuestra es normal que surjan nuevos retos y necesidades. Pero creo que es indiscutible lo mucho que ha progresado Murcia en los últimos años: Pocos pueden poner en cuestión que es un municipio de una alta calidad de vida. Y ello es mérito, en primer lugar, de la sociedad civil murciana; pero también es justo reconocer la labor de los concejales del municipales, con su alcalde a la cabeza. Enhorabuena.