«Obsesionarse con la moda es una estupidez, porque a la moda ni siquiera hay que darle mucha importancia, sólo la justa», recomienda Ion Fiz (Éibar, 1976), uno de los creadores españoles de moda más personales. Admirador de Balenciaga y Christian Lacroix, el diseñador vasco, superado el infierno que supuso para él la descabellada ruptura con la que fue su socia, Cristina Ventura, tras impedir ésta que su previsto desfile en Cibeles 2005 se celebrase, ya que la ropa jamás llegó a su destino, Ion Fiz, de apariencia frágil y delgadez abundante, se encontraba ayer en Murcia preparando el desfile con el que mañana -20.30 horas, en el Edificio Anexo del Auditorio regional-, se clausurará la V edición de la Pasarela Abierta de Murcia.
El diseñador, cuya colección de invierno 2006-07 ha titulado Working Class (Clase Obrera), indica que «cada uno es libre de tener los valores que quiera, pero convertir en valor el hecho de ir a la última moda me parece una tontería». «Yo no me paso la vida -explica- hablando de moda, ni tratando de ir a la última siempre y de moverme por los sitios de moda para comer en el lugar más de moda y todo a la moda. Si se lleva el blanco, por ejemplo, no me preocupa el hecho de no llevar nada blanco. No vivo obsesionado con estas cosas, aunque es importante cuidar tu aspecto, por ti mismo y por la gente que te rodea. Negar que tu aspecto dice mucho de cómo eres también es absurdo».
Ion Fiz, para quien «ir cómodo con la ropa que llevas es fundamental, porque lo bueno es no notar ni que la llevas, ni estar pendiente de ella», cree que «culpar al mundo de la moda de que haya anoréxicas es un exceso. Los que lo hacen son unos catetos. En el mundo del deporte, por ejemplo, hay muchos deportistas que tienen que estar muy delgados; no veo yo muchos deportistas gordos, y sin embargo nadie dice nada».
Está un poco cansado de que en torno al mundo de la moda «sigan circulando viejas fábulas. Todo esto de las drogas, las mafias, las prostitutas, las juergas continuas, las orgías, es una ridiculez. Eso del sexo a todas horas no sé de dónde ha salido».
Sensualidad
«A mí me gusta la gente delgada», reconoce, «pero no voy buscando -añade- a la más flaca ni al más flaco. Me interesa más la sensualidad y la personalidad que el peso». Para él, «ser elegante consiste en saber estar y en adaptarte a las circunstancias». En su opinión, la elegancia tiene mucho que ver con el hecho de «ser respetuoso con los demás y en tenerte respeto a ti mismo. Creo que es más elegante quien se interesa por lo que pasa a su alrededor que quien vive pendiende únicamente de sí mismo». «No soy un frívolo, ni voy de misterioso, ni de artista, ni de glamuroso», dice recién llegado al hotel de comprar tabaco.
«Me dedico a trabajar la mayor parte del tiempo, quizás demasiado, y me tomo cada nueva colección como un reto conmigo mismo, un reto para demostrarme cosas a mí mismo», precisa. «Nunca he estado metido en una urna de cristal, pero sí es cierto que procuro mirar la realidad intentando descubrir en ella cosas nuevas. Creo que es una obligación cuando tienes un trabajo creativo», defiende Ion Fiz, quien, dice sonriendo, de pequeño «era un niño normal, ni muy bueno ni tampoco muy rebelde. No tengo una biografía para hacer una película con ella, soy una persona que tiene un trabajo que le apasiona y nada más. No busca ni provocar, ni descubrir yo la moda a estas alturas. Busco poder hacer lo que me gusta».
Detalles
Lo tiene claro: «Lo más importante es mi trabajo y la gente que me quiere de verdad: mi familia y mis amigos. La gente de verdad importante es aquella con la que puedes contar siempre, cuando estás en lo más alto y cuando te caes. A mí me gusta mucho pensar que hay gente que sabe que puede contar conmigo». Reconoce ser «una persona muy sensible, porque si no, creo que no podría dedicarme a esto. Tener sensibilidad te lleva a valorar el tacto, el gusto, la mirada, los detalles...».
«Siempre voy con la verdad por delante, valoro mucho la fidelidad, que la gente no te traicione, y no puedo soportar a la gente que abusa de los otros», comenta el diseñador, «muy esperanzado con el anuncio del alto el fuego permanente de ETA», pero también muy alejado de la política: «Soy vasco y vivo en Bilbao, pero me siento bien en cualquier sitio. Hay cosas de mi tierra que me encantan y otras que no me gustan nada. Yo, personalmente, no quiero perder mi energía discutiendo de política. No soporto la violencia, no soporto que se mate a nadie, ¿matar por una idea política? Qué locura. Cada vez creo más en la importancia de tener una mente abierta».