¿Hay fundamentos para la esperanza de paz en el País Vasco, en la que coinciden los partidos políticos, excepto el Partido Popular? Creo que no, al incumplirse la exigencia del preceptivo abandono de la violencia y la entrega de las armas por los terroristas de ETA.
El diálogo negociador del presidente Rodríguez Zapatero, en elogiable esfuerzo para la paz, se enfrentará con los postulados inamovibles de los etarras y sus representantes políticos, el ilegal partido de Batasuna que, por caminos cómodos (como respaldo a los comunistas del País Vasco) y otros próximos, como la convocatoria de asambleas y manifestaciones por «particulares», posicionan sus búnkers para conseguir beneficios electorales y afianzar a los etarras en sus reivindicaciones.
Unas reivindicaciones que son inasumibles por el Estado de Derecho. Para conseguir la ansiada paz, ambas partes tienen que ceder. Pero es indudablemente contraproducente que la cesión se haga sólo por el legítimo Gobierno de España y no por los terroristas.
Lo primordial para un difícil consenso es el abandono de la violencia y la entrega de las armas por los etarras.
José María Molina Martínez