Si la actriz de raíces puertorriqueñas Jennifer López tiene asegurado su trasero por decenas de millones de euros, la colombiana Shakira debería hacer lo mismo con sus caderas. Los movimientos irreverentes y sensuales del huracán latino regresan en forma de tsunami para embelesar de nuevo a sus seguidores. La cumbia, una danza con mezclas criollas y africanas que baila sin desenfreno en el primer videoclip de su nuevo trabajo, cumple los requisitos para convertirse en un fenómeno de masas. El problema: que si las caderas de Shakira «siempre dicen la verdad», según dice, a muchos que la imiten no les va a hacer gracia comprobar lo engañados que estaban.