El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Alcázar de San Juan decretó ayer prisión incondicional y sin fianza para Santiago M.Q.R., de 24 años, detenido el pasado viernes como presunto autor de la muerte de la menor Inmaculada Arteaga, de 15 años de edad, hace cinco años en Campo de Criptana (Ciudad Real).
Asimismo, el juez encargado del caso decretó la continuidad del secreto de sumario, tras tomar declaración al presunto responsable del crimen, según confirmó el abogado de la madre y hermanos de la víctima, Miguel Ángel Muñoz. El letrado se acogió a este secreto de sumario para no entrar en los pormenores de la declaración y no confirmó si el acusado se ratificó en declararse autor de la muerte de la chica, tal como parece ser que hizo ante la Guardia Civil, tras un registro en su casa y llevarse a cabo una reconstrucción de los hechos. El joven arrestado llegó al Juzgado desde la cárcel de Herrera de la Mancha pasadas las 11.30 horas de ayer, rodeado de fuertes medidas de seguridad y en un coche con los cristales tintados, que entró directamente al garaje del edificio. De este mismo modo, por otro lado, abandonó las instalaciones pasadas las 14.10 horas. Muñoz reiteró la confianza de la familia en que las investigaciones lleguen a buen puerto y se pueda hacer justicia.
El cuerpo de Inmaculada Arteaga fue encontrado sin vida a mediodía del 15 de marzo de 2001 en la conocida como Sierra de los Molinos, después de que, la tarde anterior, hubiera abandonado su casa para asistir al cumpleaños de una amiga. La versión más verosímil apunta a que se encontró a Santiago, al que conocía, aunque no tenía excesiva amistad, y aceptó que la llevara al lugar del cumpleaños en su motocicleta. En un momento dado, Santiago habría requerido mantener relaciones sexuales, algo a lo que la joven se negó, iniciándose un forcejeo que acabó con el joven golpeando a la chica con una piedra en la cabeza.
El crimen ha generado una gran conmoción en Campo de Criptana, de unos 14.00 habitantes, al ser el acusado, soldador de profesión y sin que nadie sospechara de él, dado que llevaba una vida normal, de la localidad. La detención de Santiago se produjo después de realizarse numerosas pruebas de ADN entre hombres de la localidad, que se contrastaban con una prenda de Inmaculada que tenía restos que coincidían con los del detenido.