Las obras de restauración de la sacristía de la iglesia de San Cristóbal de Lorca, que desde ahora alberga la capilla del Cristo de la Sangre, han precisado una inversión de 80.000 euros y fueron presentadas hoy por el alcalde, Miguel Navarro, el presidente de la Archicofradía del Cristo de la Sangre, José María Miñarro y el párroco Maximiliano Caballero.
La sacristía, de planta poligonal presenta cornisas quebradas y yeserías que recortan los huecos de ventanas de varia tipología, que han sido respetadas, según dijo el párroco, que señaló que las obras de restauración se iniciaron el 1 de septiembre de 2005.
Esta sacristía hizo en el pasado la función de templo antes de que se construyera la iglesia actual, apuntó Caballero, que destacó la colaboración del Ayuntamiento de Lorca que ha financiado 30.000 euros del total del presupuesto.
Explicó que las obras han consistido en la supresión de las humedades, el levantamiento y sustitución del pavimento, la restauración de la carpintería original, la construcción de zócalos y el dorado con pan de oro de todas las yeserías que existían.
Los trabajos han incluido asimismo el dorado del retablo del Cristo de la Sangre, al que también se ha incorporado una nueva cruz elaborada con una antigua viga de madera de pino.
Para Caballero "siempre ha sido un sueño que el Cristo de la Sangre tuviese un sitio donde su imagen pudiera ser venerada con total dignidad, como deseaban los habitantes de este barrio de San Cristóbal".
El templo primitivo de San Cristóbal data del siglo XVII, pero sufrió varias reformas, entre ellas su portada lateral que es de piedra labrada, con un relieve del titular, que se hizo en el siglo XVIII, mientras que la torre se construyó en la tercera década del XIX y curiosamente se encuentra casi en el centro del templo.
En los últimos meses también se han acometido trabajos para recuperar la casa anexa a la iglesia, como residencia para el párroco y, al mismo tiempo, ha sido adecuada una parte de la misma para instalaciones de la parroquia.
Así, en la planta baja, que tiene una superficie total de 218 metros cuadrados, se han habilitado el vestíbulo, dos despachos y otros tantos salones para reuniones y en la primera planta , de las mismas dimensiones, está la vivienda del párroco.
Las fachadas del inmueble, que están protegidas, también han sido rehabilitadas.