El pollo sigue a la baja. Los consumidores ya han notado el ahorro en el bolsillo, pero a quien realmente está haciendo mella el descenso en el consumo por temor a la gripe aviaria es a los pequeñas granjas productoras. Los precios en origen han caído a la mitad en menos de un mes. Al menos eso es lo que marca la evolución del precio de referencia con que trabaja la Consejería de Agricultura. El 20 de febrero el pollo estaba a 1,08 euros el kilo, según este indicativo. El 12 de marzo, costaba tan sólo 0,55 euros; 53 céntimos de diferencia que preocupan, y mucho, al sector.
La interprofesional Propollo ya alertó la semana pasada de las consecuencias que acarrearía que la tendencia a la baja se mantuviese en el tiempo. El mercado dio la primera señal de alerta la semana pasada. El pollo se cotizaba a tan sólo 0,85 euros en la lonja de Reus, el punto de referencia que usa la Consejería de Agricultura para medir la evolución de los precios. Era una caída del 21% con respecto a la semana anterior. Lejos de corregirse esta evolución, los precios han seguido cayendo por este tobogán, hasta los 0,55 euros el kilo.
Las granjas pequeñas
Son unas cifras sólo indicativas, porque el precio del pollo fluctúa enormemente teniendo en cuenta los canales de distribución, la calidad y si se trata de grandes grupos o pequeños productores. «Nosotros compramos los pollos a una empresa grande, y no hemos notado un descenso en los últimos días», explica Blas Guillamón, carnicero en el mercado murciano de Verónicas. «Lo que están bajando son los pollos de las granjas pequeñas, que no saben como deshacerse de su producción: me están ofreciendo aves a 90 céntimos incluso». Él mantiene los mismos precios de hace un par de semanas, y fluctúa entre los 2,50 y los 2,30 euros el kilo.
En todo caso, los precios de referencia de la lonja de Reus están sirviendo para detectar lo que es indiscutible: que la difusa amenaza de la gripe aviaria está haciendo mella.
La gran mayoría de los consumidores del mercado de Verónicas siguen haciendo acopio de pollo. Algunos incluso se animan al ver cómo baja esta carne. Es lo que sucede en el puesto de Fernando Estévez. Hace tres semanas tenía el kilo a 2,50. Hace dos, a 2,30. Y ayer, a 2,10. Los clientes hacían cola. «Sí que noto que ahora sale más barato, pero compraría en cualquier caso», cuenta Encarna Belíjar, consumidora entusiasta de este ave. Otros, sin embargo, apuestan por otras carnes. «La ternera está subiendo -cuenta el carnicero José Pérez-; en un mes por lo menos se ha incrementado en dos euros el kilo». El cerdo también sube. «Tengo el lomo a 7,18 esta semana, y la pasada lo vendía a 6,80», explica Juan Miguel García, otro tendero de Verónicas.
Se mantiene el consumo
Los mercados están registrando las mismas tendencias que en el resto de Europa, atemorizada por el virus H5N1. Sin embargo, los españoles no han disminuido el consumo más que en un 7 o un 10%. Algo que hace albergar la esperanza a los productores de que la crisis terminará pasando sin llegar a mayores. Todo depende, en todo caso, de la evolución del clima social y de la presencia o no de aves enfermas en el país. Los expertos siguen advirtiendo de que la llegada de aves migratorias provenientes de África esta primavera es un factor de riesgo. Eso no quiere decir que la pandemia esté a la vuelta de la esquina. El director general de Ganadería del Ministerio de Agricultura, Carlos Escribano, dejó claro durante una visita a Murcia hace unos días que «es imposible que en Europa se produzca una situación similar» a la de Asia, donde decenas de personas se han visto infectadas. Escribano recordó que en Grecia, Italia, Alemania, Francia y otros países se han detectado casos en aves salvajes, «y no ha pasado nada».