Éste ha sido un año dulce para la actriz Pepa Aniorte (Murcia, 1973). En este tiempo ha trabajado en cuatro largometrajes de éxito: Camarón, de Jaime Chávarri; Princesas, de Fernando León de Aranoa; El camino de los ingleses, que está a punto de estrenar Antonio Banderas; y Volver, el último título de Almodóvar. Un director de casting que ha descubierto a más de una estrella, Luis San Narciso, la eligió para la película del director manchego y, a la vez, para su papel de Choni, la hermana de Fiti en Los Serrano. Todavía no ha aterrizado.
- Interpreta a una cantante de poco éxito, con una ruptura sentimental por medio. ¿Cómo evolucionará su personaje en la serie?
- Es una persona desubicada en la vida que está con la familia de los Serrano para serenarse y encontrar tranquilidad. No haya la calma total pero sí encuentra un hogar. Yo me parezco a ella en que también canto y en que me gusta subir al escenario.
- ¿Usted empezó cantando?
- Sí, en una orquesta de ritmos latinos, con la que íbamos por los pueblos. Así empecé con 18 años. La música me dio la oportunidad de subir al escenario, que es lo que me gusta por el contacto con la gente, y luego me decidí a estudiar arte dramático a pesar de que me lo desaconsejaba mi entorno por la inestabilidad que tiene.
La bomba
- ¿El comienzo fue duro?
- Sí, económicamente. Pero me lo he pasado muy bien. Mientras no tenía trabajo como actriz hacía de todo, desde servir copas a limpiar pisos de mis colegas. A la vez iban saliendo trabajitos en el teatro.
- ¿Cómo se involucró en la serie Los Serrano?
- Fue por un casting que hice para la película de Almodóvar, Volver, y el mismo director de la prueba, Luis San Narciso, grabó algo para Los Serrano.
- Da pasos rotundos con películas importantes, además de la televisión.
- Este año ha sido la bomba, como si me hubiera tocado la lotería. En El camino de los ingleses no es un papel muy extenso, pero sí consistente, de una mujer muy quemada por la vida. Además, estar de pareja con Juan Diego es una bendición, y tanto o más ser dirigida por Banderas, que es un monstruo de persona.
- Además, Almodóvar ejerce de talismán con sus actrices.
- Sí, te deja libertad para tu papel y él es fantástico, muy rápido y accesible. Me dio un abrazo al final de la interpretación que me dejó un grato recuerdo.
- ¿No es tan exigente como dicen?
- Sí lo es, pero también es cierto que crea la armonía necesaria para que haya buen ambiente y se consiga un esfuerzo común. Ha sido un honor trabajar con él, y como llevo un año tan fantástico no me quiero hacer ilusiones porque en este mundillo ya se sabe que no siempre se tienen estas rachas.
- Los Serrano le abrió las puertas del cine a Belén Rueda, de manera que parece un entorno también privilegiado.
- La gente de hoy en día no diferencia entre actores de cine o de televisión. Somos intérpretes y sólo hay que variar el ritmo o alguna técnica para estar en un sitio u otro. A mí la televisión me parece una locura, un medio muy rápido en el que se trabaja con poco tiempo, pero está muy bien porque te obliga a ponerte las pilas y hace que estés alerta porque tu personaje va cambiando de semana en semana. Y da la seguridad de que al menos hasta junio sabes que vas a trabajar, que en este trabajo es muy difícil de conseguir. Eso me da mucho equilibrio mentalmente porque es señal de que la gente te quiere y te reclama. En este oficio la suerte es un factor determinante.
- ¿El físico condiciona para la obtención de algunos papeles?
- Nos condiciona a todos. A una chica rubia y muy delgada es difícil que le den el papel de chacha. Los actores caricaturizamos una realidad y en la vida hay de todo: altas, delgadas, gordas.
- A usted le han tocado papeles intensos, de mujer dura.
- Los cuatro han sido de mujeres muy curradas, pero están muy bien.
- ¿Y usted se siente así?
- No, yo estoy contenta con mi vida, que ha sido muy normal.