Los viveros municipales aparecen pintados estos días en las dos tonalidades protagonistas de la Semana Santa, blanco y azul. Se trata de la última cosecha de los invernaderos que, en pocos días, verá la luz en todos los espacios verdes de la ciudad.
En unos días, las doce cuadrillas que se encargan de la renovación de los parques y jardines, con más de una veintena de jardineros, se encargarán de trasplantarlas de forma cuidadosa. Se ha estudiado la ubicación de cada una de ellas. En la zona de Santo Domingo, irán las de color blanco, mientras que en las cercanías de San Francisco, lo harán las de tonalidades azules.
Las cofradías menores no quedan en el olvido. El Barrio se vestirá de encarnado, mientras que la calle Nogalte, en la zona más cercana a la iglesia del Carmen, será morado. El resto del casco urbano contará con todos los colores posibles del arco iris. Toda una semana se invertirá en la renovación. Se quiere mostrar al visitante la mejor imagen posible de los parques y jardines, ya que son días muy dados al paseo y al disfrute.
También se hará un deshollinó especial en otros lugares como el huerto del Palacio de Guevara. Allí, se acometerá el adecentado de los guijarros y se retocarán los jardines con plantas olorosas. Las macetas, igualmente, se renovarán. Está previsto que para la campaña de Semana Santa se utilicen 1.500 cinerarias blancas, otras tantas en azul, e idéntica cifra en morado y encarnado. A ello, habrá que sumar otras especies. En total, según el edil José Sánchez, se plantarán unas 15.000 flores. «Ahí no están incluidas las previstas para renovar en caso de necesidad, ya que algunas se deterioran». La renovación se iniciará en los próximos días.