La remuneración y el blindaje de los tres altos gestores del BBVA -presidente, consejero delegado y secretario general- y el nuevo sistema de premiar a 1.800 directivos que apenas representan el 2% de la plantilla, suscitaron abundantes críticas de los accionistas que tomaron la palabra en la junta, y en particular de los representantes sindicales.
En el 2005, el presidente Francisco González cobró, entre sueldos e incentivos, 8,9 millones de euros, y su fondo de pensiones aumentó en 10,1 millones de euros adicionales. Si les echan, el presidente González, el consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri, y el secretario general, José Maldonado, percibirán un total de 122 millones de euros. Mientras tanto, los consejeros ejecutivos acumulan una hucha en sus fondos de pensiones de 87 millones de euros.