El presidente del BBVA, Francisco González, justificó ante la junta de accionistas celebrada ayer en Bilbao las razones que llevaron a la entidad a no comprar la italiana Banca Nazionale del Lavoro. Las ilegales prácticas llevadas a cabo en el mercado italiano eran contrarias al código ético de BBVA, dijo, y cuando surgió una segunda oportunidad, «dijimos que no por el precio». «Alguno dijo que no habíamos gestionado bien esa operación, y eso es un insulto: ¿es que hay que hacer algo ilegal para controlar un banco?», se pregunto González.
El grupo francés BNP se puede quedar finalmente con BNL, por la que ofrece 2,90 euros por acción, 20 céntimos más que BBVA. El presidente del grupo bancario español insistió en que, en estas condiciones, la operación no era generadora de valor, y añadió que BBVA no se va a apartar de su estrategia de creación de valor «por tener un buen titular en la prensa».
Francisco González insistió en que BBVA no se propone crecer por crecer. «No queremos ser un banco grande con cantidad de grasa, sino un gran banco, con abundante músculo», declaró. Por eso, el crecimiento orgánico que derivará del Plan de Transformación emprendido por la entidad va a ser la base del crecimiento futuro.
«Camino de cambios»
«Para estar entre los líderes globales hay que emprender este camino de cambios, de innovación y de transformación y además puede ser necesario hacer compras selectivas», admitió el presidente del banco. «Pero el que haga sólo compras no podrá ser un líder global, porque vendrán otros que harán planes de transformación y se harán con el mercado», pronosticó, en una velada referencia a su competidor, el Banco Santander.
El plan de transformación que ahora emprende BBVA, expuso su presidente, se propone el ambicioso objetivo de colocar a la entidad entre los 8 o 10 bancos globales de referencia que van a liderarán la industria. El presidente y el consejero delegado, José Ignacio Goiirigolzarri, desvelaron que las principales claves de este proceso de cambio son el buen gobierno corporativo, la gestión basada en el valor, la gestión de los recursos humanos y la innovación.
La junta de accionistas aprobó los acuerdos planteados por una mayoría del orden del 98%. Con ello dio el refrendo a las cuentas del 2005 -un beneficio atribuido de 3.806 millones de euros, un 30,2% más, y un dividendo de 0,531 euros por acción, superior en un 20,1% al del año precedente-, aprobó el incentivo para directivos, la reelección de Deloitte como auditor, el nombramiento de Tomás Alfaro Drake como consejero y la reelección de Juan Carlos Álvarez Mezquiriz, Carlos Loring Martínez de Irujo y Susana Rodríguez Vidarte como consejeros.