El Código Técnico de la Edificación (CTE) será obligatorio dentro de seis meses, un plazo que se extenderá a un año para el resto de exigencias.
La norma refuerza la seguridad en el uso de los edificios, así como el capítulo dedicado a la seguridad contra incendios, y endurece las condiciones de iluminación en el interior de los mismos con el objetivo de evitar caídas por resbalamientos. Incluso modifica determinadas pautas de diseño que hoy día generan algunos problemas para los usuarios como las relativas a las barandillas o los huecos peligrosos. Incluye, por primera vez en la legislación española, la obligación de realizar antes de poner en marcha cualquier edificación un estudio geotécnico que garantice la estabilidad del terreno y evite problemas como los sufridos en el barrio barcelonés de El Carmel.
Trujillo apuntó que el CTE busca también hacer «más saludables» los edificios. Para ello, dijo, se establecen medidas de ahorro del agua y se facilita la recogida puerta a puerta de las basuras.
La parte del CTE dedicada a higiene pretende disminuir los problemas causados por la humedad y debidos al mal diseño constructivo, y favorecer el ahorro del agua en los edificios.