Anoche no hubo botelleo, pero sí movida en la plaza de la Universidad. Un centenar de jóvenes le echó un pulso a la Policía Local protagonizando una sentada, mientras otros tantos chavales se agrupaban en un lateral de la plaza como meros espectadores. Además de corear eslóganes como «si queréis beber, hay que sentarse», «mucha policía y poca diversión» o «es un madero el que no se siente», dieron una vuelta más de tuerca al careo que mantenían con la Policía sacando, al filo de la medianoche, unas botellas de calimocho y de cubatas.
Las órdenes de la Policía Local eran no permitir que se formaran grupos en la plaza de la Universidad. Por eso, desde las ocho de la tarde disolvía a cualquier grupo que intentara sentarse en un banco o permanecer de pie. «No se restringe el paso, sino la permanencia en la vía pública», explicó el oficial al mando de la treintena de agentes del Grupo Especial de Seguridad Ciudadana.
El amplio dispositivo policial -en torno a cien agentes- abarcó también otros lugares típicos de botelleo durante los fines de semana, tales como las plazas de la Constitución, Santoña y más tarde los entornos de los centros de ocio Atalayas y Zig Zag, así como la avenida Mariano Rojas, en El Ranero.
Otros diez agentes del Grupo Operativo de Respuesta conformaban el dispositivo de Policía Nacional, que patrullaba por la zona por si se producían altercados de orden público.
Un grupo reducido de jóvenes, a los que el jueves ya había advertido el oficial de la Policía Local que no les iban a permitir estar en la plaza el sábado, fue obligado a dejar los bancos que ocupaban, con el consiguiente enfado de los jóvenes, que se encaraban con los policías preguntando por qué no podían permanecer allí si no llevaban botellas de alcohol.
El oficial al mando explicó a La Verdad que «no queremos que se acumule gente porque si se juntan 100 podemos tener problemas».
El tira y afloja verbal con los agentes fue seguido por aplausos en un tono lúdico-festivo y culminó con una sentada, que empezó con el típico «no nos moverán» y siguió con otros eslóganes, tales como «esto nos pasa por un gobierno facha».
El pulso se convirtió en el entretenimiento de la noche para otro centenar de chavales, algunos de los cuales llevaban cuidado para que su imagen no fuera captada por las cámaras. Entre los espectadores se hallaba Luis Mariano Pérez Zaragoza, miembro de la ejecutiva municipal del PSOE.