Qué cosas. No asamos y ya pringamos. Todavía andamos metidos en faena con esta liga que desliga, con esta temporada de altibajos, de ceses, de disgustos y demás fiascos, y ya se nos está preguntando por la planificación del año venidero. Tampoco hay que extrañarse. Es lo que viene sucediendo en el Real Murcia de los últimos tiempos. Cuenta el galáctico Morote en las tertulias del Din-Don que aquí lo que hay es mucho encantador de serpientes, mucho vendedor de humo y demasiada promesa incumplida. Y al final, ya se sabe, el desaliento, el chasco, la pifia y la plancha. Y otra vez a empezar. Otra vez los cotorruelos, husillos, carsis y demás especies condomineras a hacer el mercado. Otra vez los tonelottos, figueroas, meloños, pulgasquintanas, aurelianos, salgueiros, olaves. Otra vez la misma piedra y otra vez el mismo tropiezo. Más pifias, no. Un poquito de por favor.