«Yo soy muy miedica», reconoce Sol Picó, bailarina (espléndida), coreógrafa (espléndida) y directora de unas de las compañías de danza más prestigiosas (y espléndidas) del país. Picó, que es ángel y demonio sobre los escenarios y los espacios abiertos que ella transforma con su arte en cielos o infiernos en los que el público vive experiencias que le golpean el alma y los sentidos, hace con su cuerpo mortal lo que le da la gana: que hable, que excite, que enamore, que interrogue, que atemorice. «Yo soy muy miedica», dice, y se ríe inmediatamente para que la risa venza al miedo, porque Sol Picó está acostumbrada a, con la belleza del lenguaje corporal y su imaginación azul mediterráneo, entablar batallas con el destino, el aire libre, el público boquiabierto o la sangre derramada. Y esta noche -20.00 horas, en el Cuartel de Artillería- volverá a demostrar por qué el éxito le acompaña como su sombra bailando en Paella Mixta, el espectáculo con el que se inaugura, en Cartagena, la quinta edición de Mudanzas (Encuentros con la nueva danza), una apertura que cuenta con la intervención estelar del bailarín Israel Galván.