Iba a ser un debate sobre el Estatuto de Cataluña, pero desembocó en una zapatiesta monumental sobre el machismo. Las diputadas del PSOE e IU abandonaron el pleno del Congreso ante un comentario del portavoz del PP sobre «los disfraces» de la vicepresidenta primera durante su reciente gira por África. María Teresa Fernández de la Vega afeó a Eduardo Zaplana sus palabras «machistas» y dijo que eran preferibles esas fotos con los atuendos de las mujeres africanas que la del anterior presidente del Gobierno «en las Azores» en el preludio de la guerra de Irak.
«Cuanto ganaría la Cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse de vez en cuando, un día se vistiera de vicepresidenta del Gobierno y cumpliera su obligación». Estas palabras de Zaplana eran el preámbulo a una pregunta sobre la reforma estatutaria de Cataluña y desataron una reacción airada de los escaños socialistas que obligó a intervenir al presidente del Congreso para pedir a los diputados que ajustaran «su comportamiento a la necesidad de un debate de envergadura».
«No creo haber cometido ningún exceso», dijo sin inmutarse Zaplana y volvió a la carga sobre la conveniencia de que De la Vega «se vista de vicepresidenta y conteste de verdad a lo que le preguntamos». Ahí se armó la marimorena. Arreciaron los gritos, pateos y algún silbido. Las diputadas del PSOE e IU, junto a algún parlamentario, comenzaron a abandonar sus escaños y enfilaron el pasillo del palacio de la carrera San Jerónimo. Zaplana, mientras, intentó engarzar su discurso, pero ya nadie hacía caso a sus palabras. Detrás suyo, la diputada popular Ana Pastor, quien acompañó a De la Vega en la gira africana, ponía cara de circunstancias.
Zaplana concluyó su turno y la vicepresidenta primera inició el suyo. Hizo una rápida alusión al motivo de la pregunta, pero enseguida fue al núcleo de la polémica. Dijo sentirse «honrada» de haber representado a España y «a las mujeres de este país» en un encuentro con mujeres africanas en Maputo, la capital de Mozambique. Unas palabras que fueron saludadas con una ovación puestos en pie de los diputados de su grupo que quedaban en el hemiciclo a la que se sumaron las diputadas que retornaron a la sala una vez que Zaplana concluyó su parlamento.
Más fotos
De la Vega dijo «preferir esa imagen de vicepresidenta» con indumentaria africana que«la de las Azores», en alusión a la foto en las islas portuguesas de José María Aznar con el presidente de EE UU y el primer ministro británico en la reunión previa a la guerra de Irak. Afirmó estar desconcertada por el comentario del portavoz del PP ya que si «es un problema de ignorancia, sería inexcusable, de maledicencia, sería intolerable, o de machismo, sería detestable». Más bien se inclinó a pensar que «son las tres cosas a la vez». E insistió en que prefería la política exterior «de priorizar a África y sus mujeres» que la que llevó a España «a una guerra inmoral e injusta».
El siguiente orador del PP fue el diputado Vicente Martínez-Pujalte, quien se olvidó de su pregunta e inquirió sobre el «efecto económico del macrorreportaje con modelos exclusivos de las ministras en La Moncloa en la revista Vogue, porque entonces no se sintieron ofendidas». Momento en que volvió a arreciar la bronca. El presidente del Congreso volvió a intervenir para pedir moderación al parlamentario opositor, al que preguntó si había entendido lo que significaba «guardar mínimamente las formas». El debate se recondujo en el hemiciclo, pero no en los pasillos.
El presidente del Gobierno, testigo del incidente, se limitó a decir que «sobran palabras» para valorar las frases de Zaplana.