Conseguir que en el colegio, el instituto, el grupo de amigos, el barrio y, sobre todo, la familia, se valore que los jóvenes dejen a un lado las drogas, también las «sociales»: el tabaco y el alcohol. Ese es uno de los objetivos del Plan Municipal de Prevención de Drogodependencias para 2006, que prestará especial atención a los barrios desfavorecidos. En ellos, la Concejalía de Servicios Sociales,que dirige María Dolores García, ha detectado que los chavales empiezan a consumir alcohol y tabaco con trece años, tres menos que los del resto de Cartagena.