«Hemos encontrado fuego y hielo», afirma Donald Brownlee, investigador principal de la misión y profesor de Astronomía de la Universidad de Washington. Es la primera conclusión del análisis de las motas de polvo del cometa Wild 2 capturadas por la nave Stardust, que incluyen minerales formados a muy altas temperaturas. Este hallazgo implica que los cometas son unos cuerpos más complejos que lo que se creía y obliga a los científicos a replantearse su naturaleza y origen.
Hasta ahora, se pensaba que los cometas habían nacido en los confines helados del Sistema Solar a partir de restos inalterados de la nube primigenia de hielo, gas y polvo de la que se formaron el Sol, los planetas, sus lunas y los asteroides hace unos 4.500 millones de años. La Stardust atrapó en enero de 2004 partículas del cometa Wild 2 y su cápsula cayó en el desierto de Utah el pasado 15 de enero, después de siete años de viaje. Las muestras que la nave de la NASA ha traído a la Tierra incluyen materiales de la región más fría del sistema planetario primitivo, pero también, sorprendentemente, otros que sólo pudieron sintetizarse en la más caliente.