Una cerrada y conmovedora ovación de quienes más le querían despidió ayer a Jesús Rollán, que apareció muerto tras arrojarse a primera hora del sábado desde la terraza de un centro de La Garriga (Barcelona) donde se sometía a un tratamiento de desintoxicación sufragado por el Comité Olímpico Español (COE).
Centenares de amigos, entre los que se hallaban los Duques de Palma, y las máximas autoridades deportivas, encabezadas por el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, asistieron a la ceremonia fúnebre del que fuera mejor guardameta en la historia del waterpolo español, que tuvo lugar en el Tanatorio La Paz de Tres Cantos, unos 20 kilómetros al norte de Madrid.
Vestidos de riguroso luto, con rostros desencajados y fundidos en decenas de abrazos que buscaban algún tipo de alivio, allí estaban legendarios compañeros del 'dream team' español como Manel Estiarte, Iván Pérez, Jordi Sans, Salva Gómez, Iván Moro y Sergi Pedrerol.
La infanta Cristina y su esposo, Iñaki Urdangarín, a los que Rollán presentó durante los Juegos de Atlanta'96, asistieron al acto religioso que precedió a la incineración del campeón olímpico y dos veces del mundo. Dieron el pésame a los familiares y departieron con muchos de los waterpolistas, con quienes les une estrecha amistad.
Al término de la emotiva homilía, Marcos, el menor de los hermanos de Jesús Rollán y recién llegado desde Estados Unidos, dio las gracias a los asistentes, en nombre de la familia, y rogó intimidad para la incineración del histórico deportista, de quienes todos cuantos le conocían resaltaron su enorme corazón.
Sin consuelo
También intentó consolar a los waterpolistas Rafael Blanco, director general de Deportes y ex presidente de la Federación Española de Natación, y Santiago Fisas, consejero de Cultura de Deportes de la Comunidad de Madrid. Ambos son amigos de varios de los waterpolistas que, como el gran Rollán, forjaron la generación de oro.
En la abarrotada sala del tanatorio donde el domingo por la noche quedó instalada la capilla ardiente con los restos mortales de Rollán, trasladados desde el depósito de Granollers (Barcelona) tras serles practicada la autopsia, también se dieron cita el ex seleccionador nacional, Joan Jané, su sucesor, Rafael Aguilar, Juan Gerardo Koninckx, presidente de la Federación Española de Natación, el ex tenista Alex Corretja y el ex atleta Colomán Trabado.
A las exequias tampoco faltaron diversos representantes de Puebla de Sanabria, localidad que Jesús Rollán consideraba como su segunda patria. De ahí procede su madre, Pilar, y en esa zona solía pasar sus vacaciones de verano. José Fernández Blanco, edil de Puebla de Sanabria, lideró la amplia delegación de familiares y amigos procedentes de ese bello lugar zamorano.