Vuelve en marzo del 2006 el mayo francés de 1968. Así como todas las rosas son la rosa, todos los jóvenes son los jóvenes, aunque los de aquellas fechas hayan pactado jubilaciones voluntarias. Los que entonces querían prohibir toda clase de prohibiciones y estaban convencidos de que debajo de los adoquines estaba la playa, se han renovado sin dejar de ser los mismos. La protesta estudiantil francesa se ha centrado no en el plan de estudios, sino en el plan de vida que les espera cuando los terminen.