Las discrepancias sobre las normas de protocolo provocaron ayer un desagradable incidente que tuvo como principal protagonista al delegado del Gobierno, Ángel González, quien se marchó visiblemente contrariado de un acto organizado por la Asociación de Empresarios de Formación, que tuvo lugar en el hotel Nelva de Murcia. El delegado entendió que era la máxima autoridad, y que por lo tanto debía inaugurar el III Congreso Regional de Formación; ya que consideró improcedente que esa labor recayera en el secretario general de Trabajo y Política Social, Constantino Sotoca. Una agria discusión, con aspavientos y voces, precedieron a la marcha de Ángel González, a quien los organizadores no pudieron convencer para que se quedara. Dejó plantados a los empresarios.
El incidente se produjo antes del inicio del acto y fuera del salón donde aguardaban los asistentes al congreso. Al acto estaba prevista la asistencia del presidente de la Confederación Española de Empresas de Formación, Javier Jiménez; junto con el presidente regional de esta asociación, Juan Martínez; y los presidentes de Croem y de la Cámara de Comercio, Miguel del Toiro y García Balibrea, respectivamente. En cuanto a las autoridades, estaban invitados la consejera de Trabajo, Cristina Rubio; el delegado del Gobierno, Ángel González; y el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara. Finalmente, en lugar de la consejera acudió su secretario general, Constantino Sotoca; mientras que por parte del alcalde lo hizo la concejal de Policía y Empleo, Nuria Fuentes.
De acuerdo con la versión facilitada por varios testigos, cuando llegó el delegado el hotel el organizador, Juan Martínez, comentó a los presentes cómo se iba a desarrollar el acto y quién iba a cerrarlo. Según fuentes empresariales, el delegado del Gobierno se mostró inicialmente «muy flexible»; pero su actitud cambió cuando comprobó que no iba a ser la consejera de Trabajo, sino el secretario general, quien iba a inaugurar el acto. Ángel González mostró su contrariedad voz en alto comentando que al delegado del Gobierno «no se le imponían las cosas»; y que de acuerdo con el protocolo era la máxima autoridad. Se produjo una discusión que terminó con la marcha del delegado. Juan Martínez le tomó del brazo a Ángel González para que no se fuera, pero éste último, muy acalorado, hizo un gesto de rechazo.
Sin la consejera
Según las mismas fuentes, el protocolo debía ser menos rígido porque se trataba de un acto regional y empresarial. Sostienen que no podía considerarse un acto oficial, puesto que quien organizaba era la Asociación de Empresarios de Formación.
El secretario general de la Consejería, Constantino Sotoca, explicó a La Verdad que al delegado del Gobierno no le gustó desde el principio el lugar donde iba a sentarse en la mesa presidencial y tampoco el turno de intervenciones. «Él creía que debía inaugurar el acto. Ha sido un problema de protocolo poco agradable y ajeno a esta Consejería. Creo que desde la Delegación tenían que haberse informado antes, ya que la consejera de Trabajo ya había comunicado desde hace tiempo que no podía acudir, y que había delegado en mí». Según Sotoca, le correspondía a la Consejería intervenir en último lugar, según los organizadores, ya que patrocina y subvenciona a este colectivo.
El portavoz de la Delegación del Gobierno apuntó ayer que «el protocolo es muy claro. Antes que un secretario general está el delegado del Gobierno». Tampoco tiene dudas sobre la característica oficial del acto: «En el momento en que se invita al delegado del Gobierno, asiste como autoridad». Ángel González no respondió a la llamada de este periódico.
Tras el incidente se procedió a la inauguración del congreso, donde se analizaron las perspectivas del sector para el periodo 2007-2013 y se debatieron ponencias sobre la calidad, profesionalización e innovación. Concluyó con un almuerzo institucional en el que se otorgaron premios a la empresa Inlingua Murcia; al secretario de la patronal Croem, Clemente García; y al Servicio Regional de Empleo.