El obispo Reig Pla vivió ayer su primera experiencia como pastor de la Diócesis, ante el cariñoso recibimiento que la ciudad tributa a su Patrona. Por eso, en la Catedral, el obispo se dirigió a la multitud de fieles que llegaron arropando a la Fuensantica. «Desde que llegué a Murcia -proclamó- intuía cuál era el secreto de esta ciudad tan acogedora, tan cargada de esperanza, que vive día a día en la fe, formando una sola familia. Murcia tiene una madre en la Virgen de la Fuensanta y como madre, la Virgen nos acoge a todos».
Monseñor añadió que «Murcia está salvada si continúa formado una gran familia a los pies de la Virgen de la Fuensanta». También resaltó que había tenido la oportunidad de contemplar cómo personas llegadas de otros países en busca de trabajo mostraban su emoción y su fe al paso de la imagen, «porque la Virgen es madre de todos los que vivimos en Murcia y nos acoge con cariño bajo su manto».
El obispo resaltó que la Virgen «como madre, no excluye a nadie, porque una madre no olvida a ninguno de sus hijos y mira con ojos de cariño a los que más necesitan de ella».