El ministro alemán de Asuntos Sociales y Trabajo, Franz Müntefering, defendió ayer el aumento de la edad de jubilación, de los actuales 65 a 67 años, como exponente de una «política sincera y realista» vista la evolución demográfica y la propia evolución de los salarios.
Müntefering anunció la congelación de las pensiones hasta 2009, como parte de esa política «realista» de su gobierno, y defendió esa medida como necesaria para poder mantener hasta entonces las cuotas al seguro de jubilación en el 19,9%.
Esto supondrá, de facto, un nuevo recorte de las pensiones, de resultas de la inflación, después de que en los dos últimos años no hubiera ya el tradicional aumento de éstas de acuerdo a la evolución de los sueldos.
Asimismo, se prevé que a medio plazo (entre 2015 y 2030) el nivel de las pensiones, tras 45 años cotizando, baje progresivamente de la media actual del 52,2 por ciento respecto al salario bruto al 45 o 46 por ciento.