El responsable de relaciones externas de la asociación Víctimas del 11-M Afectados por el Terrorismo, Jesús Abril, y su tesorero, Mariano Laureiro, inauguraron ayer una escultura homenaje a los 192 fallecidos en los atentados de Madrid en 2004, instalada ante el ayuntamiento de Ceutí.
La presidenta de esa asociación, Pilar Manjón, que tenía previsto venir a la inauguración, excusó ayer su presencia tras ser citados sólo 10 de los 150 miembros de ese colectivo para acreditarse como acusación particular en la causa que sigue por los atentados el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo y anunciar personarse en ese tribunal con los afectados.
El presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, recibió ayer a Pilar Manjón y se comprometió a que su asociación tendrá representación como acusación popular en el sumario en el que se investigan los atentados, que será independiente de la ejercida por la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), según señaló la propia Manjón al abandonar la sede judicial.
En el acto de Ceutí, Abril dijo estar «agradecido en nombre de los 192 muertos y 1.500 heridos que se homenajean en una lucha constante contra el olvido. Todos son inocentes. Los verdugos no miraron a la cara de quienes mataron porque el terrorismo es el recurso de los viles».
«Los atentados iban dirigidos contra todos, pero sólo el azar y los malditos nos pusieron al lado de las víctimas», añadió.
El alcalde de Ceutí, Manuel Hurtado, señaló: «Aquel día nadie pudo hablar porque no creíamos que fuera posible. Con este homenaje se pretende que la memoria no olvide a las víctimas, por eso se ha hecho en el lugar más importante del pueblo, para que perdure en la memoria colectiva».
«Es incomprensible que las familias de los afectados estén todavía a expensas de que la justicia le ponga impedimentos a sus reivindicaciones», se lamentó.
'La flor de la esperanza'
La escultura, realizada y donada al Ayuntamiento de Ceutí por Blas Miras, imita a un cactus en bronce, tiene 10 metros de altura, está rodeada por tantas espinas como víctimas objeto del memorial, alineadas longitudinalmente en cuatro filas terminadas en pétalos que recuerdan las vías de los trenes en los que explosionaron las bombas. Sobre un tallo erguido y robusto, por donde circula la savia, «una alegoría al sentimiento de la gente de bien», según el autor, se distinguen cuatro nudos que representan las estaciones de ferrocarril donde sucedieron los atentados.
Miras afirma que La flor de la esperanza, como ha titulado la escultura, fue concebida durante la noche del día de los atentados cuando escribía un poema con el mismo nombre, después de que los medios de comunicación difundieran las imágenes de la tragedia. El artista, de 48 años, nacido en Mazarrón y residente en Las Torres de Cotillas, es profesor de Ciencias Naturales en el instituto Salvador Sandoval, de esta última localidad, y reanuda con este trabajo una actividad que le llevó en 1992 a exponer en la Expo de Sevilla y hasta hace unos años en otras salas.