Unicef España denunció hoy que más de 50 millones de niños y niñas de todo el mundo carecen de identidad porque no se inscriben oficialmente y que otros 121 millones trabajan en condiciones peligrosas y con maquinaria poco segura en fábricas, minas y labores agrícolas.
Estos son algunos de los datos que la presidenta en España de esta organización de la ONU, Consuelo Crespo, presentó hoy en Murcia en rueda de prensa, en la que destacó además que más 80 millones de niñas en el mundo en desarrollo se casan antes de cumplir 18 años, y que 8,4 millones de niños trabajan en las peores formas de trabajo infantil, entre ellas, la prostitución y la servidumbre por deudas.
Las niñas menores de 15 años tienen cinco veces más posibilidades de morir durante el parto que las jóvenes de 20 años, y sus hijos tienen también menos posibilidades de sobrevivir.
Otros dos millones están sometidos a explotación sexual comercial y sufren sistemáticamente actos de violencia física y sexual, mientras que 150 millones de niños viven con discapacidad y 1,2 millones son víctimas del tráfico de menores cada año.
Además, 143 millones de pequeños en los países en desarrollo, uno de cada trece, son huérfanos, más de un millón están en centros de detención y más de 250.000 combaten en conflictos armados.
Entre algunas otras discriminaciones, Crespo citó la de género, pues por cada 100 niños que no van a la escuela, no lo hacen 117 niñas, y casi 900 millones de personas pertenecen a grupos que sufren desventajas como resultado de su identidad u origen étnico.
Medio millón de niños y niñas se quedan ciegos cada año por carencia de vitamina A, un síndrome que podría prevenirse fácilmente con la administración de suplementos vitamínicos por vía oral que cuestan unos pocos céntimos.
Respecto a las tasas de mortalidad infantil, si en Sierra Leona muere un 316 por mil de niños antes de cumplir los cinco años, en España lo hace entre un dos y un tres por mil.
Entre los logros de la organización que cumple ahora 60 años, destacó la escolarización de 3,5 millones de niñas en Afganistán, un país donde ellas tenían vedado su acceso a la educación primaria, y, aunque la tasa de escolarización en América Latina es oficialmente del 95 por ciento, la asistencia y la calidad de la enseñanza dejan mucho que desear, en palabras de Crespo.
Por todo ello, pidió un mayor compromiso de los gobiernos fundamentalmente en cuatro ámbitos: investigación, seguimiento y presentación de informes, legislación, financiación y fomento de la capacidad, y programas que eliminen los obstáculos que impiden a los niños excluidos acceder a servicios esenciales como la escuela.