La cuenca del Segura no levanta cabeza. La Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica volvió a encender ayer todas las alarmas y aprobó nuevas medidas para endurecer los controles, inspecciones y sanciones con el objetivo de hacer frente a la peor sequía de los últimos 75 años. El régimen de aportaciones en la cuenca del Segura dibuja la radiografía de una cuenca moribunda durante este año hidrológico: las entradas de agua previstas hasta el próximo mes de octubre no superarán los 150 hectómetros cúbicos.