Blanco, ironizó con el protagonismo que el PP concedió en su convención al ex presidente José María Aznar y al ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, y aseguró que «no hay derecho con lo que le han hecho a Rajoy» en ese cónclave, que a su juicio quedó relegado a un segundo plano. Según resumió el propio Rodríguez Zapatero en la reunión que celebró la comisión ejecutiva federal, lo más importante de ese «festival» fue que Aznar negó haber negociado con ETA y que «el nuevo líder del PP se llama Sarkozy».
Los socialistas creen que los populares se equivocaron «completamente» con su convención, «que pretendía ser un lavado de cara y se ha quedado en un monográfico de Zapatero». Según el portavoz del PSOE, si al acto «le quitan las mentiras de Aznar y los ataques a Zapatero les queda una hoja en blanco».
Blanco consideró la puesta en escena de la convención «esclarecedora» porque el primer día intervinieron los «patrones», Aznar y Manuel Fraga, el segundo los jefes de las salas de máquinas, Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, y el tercero, el mascarón de proa, (Rajoy).