|
ESPAÑA
El 'Estatut' establece que es indiferente llamar 'nación' o nacionalidad a Cataluña Las definiciones del 'Parlament' y la Carta Magna se recogerán en el preámbulo, que no es recurrible ante el TC La ponencia del Congreso cierra sus trabajos y ERC presenta al PSOE un documento de mínimos para apoyarlo P. DE LAS HERAS/COLPISA. MADRID | | Imprimir Enviar | | | REACCIONES PREÁMBULO DEL ESTATUTO CATALÁN | El preámbulo del Estatuto de Cataluña aprobado ayer es una declaración de dos folios que recoge diversos apartados. Entre ellos: Definición de Cataluña: «El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. La Constitución española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como una nacionalidad».
Derechos históricos: «El autogobierno de Cataluña se fundamenta en la Constitución, así como en los derechos históricos del pueblo catalán que, en el marco de aquélla, dan origen en este Estatuto al reconocimiento de una posición singular de la Generalitat. Cataluña quiere desarrollar su personalidad política en el marco de un Estado que reconoce y respeta la diversidad de identidades de los pueblos de España».
Historia: «El pueblo de Cataluña ha mantenido a lo largo de los siglos una vocación constante de autogobierno, encarnada en instituciones propias como la Generalitat -que fue creada en 1359 en las Cortes de Cervera- y en un ordenamiento jurídico específico recogido, entre otras recopilaciones de normas, en las «Constitucions i altres drets de Catalunya». Después de 1714, han sido varios los intentos de recuperación de las instituciones de autogobierno. En este itinerario histórico constituyen hitos destacados, entre otros, la Mancomunidad de 1914, el restablecimiento de la Generalitat con el Estatut de 1932, y el Estatut de 1979, nacido con la democracia, la Constitución y el Estado de las autonomías».
Diversidad: «Cataluña es un país rico en territorios y gentes, una diversidad que la define y la enriquece desde hace siglos y la fortalece para los tiempos venideros».
Dignidad de la persona: «Cataluña es una comunidad de personas libres, donde a uno puede vivir y expresar identidades diversas, con un decidido compromiso comunitario basado en el respeto a la dignidad de todas y cada una de las personas».
Europa: «Cataluña, a través del Estado, participa en la construcción del proyecto político de la Unión Europea, cuyos valores y objetivos comparte».
Ratificación: «En ejercicio del derecho inalienable de Cataluña al autogobierno, los Parlamentarios catalanes proponen, la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados acuerda, las Cortes Generales aprueban y el pueblo de Cataluña ratifica el presente Estatut». | | |
| |

|
El Estatuto de Cataluña situará en plano de igualdad el término nación, empleado por el Parlamento autonómico para definir a su comunidad, y el de nacionalidad recogido en la Constitución. La ponencia, que durante el último mes ha analizado el proyecto en el Congreso, concluyó ayer sus trabajos con la aprobación de un polémico preámbulo, pactado entre el PSOE y CiU, en el que se reconoce la «posición singular» de la Generalitat en España, consecuencia de los «derechos históricos» del pueblo catalán, y en el que se recogen las dos definiciones de Cataluña, nación y nacionalidad. El texto contó con el voto en contra de ERC, que lo considera insuficiente, y el del PP que lo cree inaceptable.
No obstante, la postura de ERC sigue en el aire. Anoche, tras la reunión de su ejecutiva, decidieron entregar al PSOE un documento con cuestiones mínimas a incluir en el texto. «Si el PSOE se mueve, nosotros también lo haremos», señalaron desde ERC.
El preámbulo, terminado de redactar ayer mismo, sustituye al aprobado por el Parlamento catalán el pasado 30 de septiembre. Aquél no sólo definía a Cataluña como nación de forma directa, sino que además asentaba el derecho de sus ciudadanos a «determinar libremente su futuro» como pueblo. Los socialistas apreciaban en esta frase una apelación al derecho de autodeterminación y decidieron eliminarlo del texto definitivo, con el consiguiente disgusto de los independentistas de Esquerra Republicana.
La versión pactada con CiU, y secundada por Iniciativa per Catalunya, suprime además tres de los diez puntos básicos del prólogo anterior: «Cataluña considera que España es un Estado plurinacional»; «El derecho catalán es aplicable de forma» preferente; y la consabida de «Cataluña es una nación». Este aserto queda sustituido por el párrafo con el que concluye el texto: «El Parlamento de Cataluña, recogiendo la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. La Constitución Española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como nacionalidad».
Los preámbulos de las leyes carecen de valor normativo; pero lo que no está tan claro es si tienen o no tienen fuerza jurídica, una cuestión muy debatida. Lo cierto -como se encargó de apuntar el portavoz socialista Diego López Garrido- es que no son recurribles ante el Tribunal Constitucional porque se consideran simples «referencias interpretativas» de los textos legislativos a los que acompañan.
El PSOE defiende que la formulación acordada para el Estatut es plenamente respetuosa con la Carta Maga. No en vano, dicen, «reitera y revalida» el artículo 2 de la Constitución, el mismo que habla de la «indisoluble unidad de la nación española». López Garrido admitió aún así, que este texto deja la puerta abierta a múltiples «interpretaciones» sobre si Cataluña es o no una nación.
Las fuerzas catalanas -incluido el PSC y con la salvedad del PP- aseguraron que no hay duda que valga. El presidente de CiU, Artur Mas, indicó que este Estatuto es la «prueba del nueve» para demostrar que los constituyentes hablaron de 'nacionalidades' porque no se «atrevieron» a decir naciones. Por eso, dio la razón a los 'populares' en que gracias a la reforma estatutaria «nación y nacionalidad quedan equiparadas», pero se la quitó en que esto «haga saltar» la Carta Magna. El buen ánimo de convergentes y socialistas era ayer evidente. Los nacionalistas catalanes, a través de su portavoz en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, se felicitaron por diez objetivos conseguidos: el ya mencionado «reconocimiento de Cataluña como nación»; el reconocimiento de los derechos históricos como uno de los elementos en los que se ampara su autogobierno; la equiparación del catalán y el castellano; la instauración de un modelo territorial propio con la sustitución de las diputaciones provinciales por las veguerías; un sistema judicial «compartido con el Estado»; el blindaje del autogobierno mediante la descripción exhaustiva de competencias; «más y mejores competencias» en inmigración e infraestructuras; una relación bilateral con el Estado; presencia en la UE , y un nuevo marco de financiación.
Con todo, quedan aún cinco asuntos pendientes de resolver, y ni el PSOE ni las formaciones catalanas parecen dispuestas a dar su brazo a torcer. La principal es el traspaso del aeropuerto del Prat a la Generalitat. Pero también que Cataluña sea circunscripción electoral en los comicios europeos, la participación de la selecciones deportivas catalanas en competiciones internacionales de carácter oficial, el apelativo de nacionales para los símbolos catalanes -bandera, himno y demás- y la gestión de los paradores nacionales.
Documento de mínimos
Por su parte, los independentistas de ERC esperan un gesto del Gobierno que les permita corregir el rumbo y cambiar el sentido de su voto. Carod-Rovira dejó claro que en ningún caso darán el si a un proyecto que ya consideran «desdibujado», pero aseguró que la abstención es posible siempre que los cabos que quedan pendientes se resuelvan de forma satisfactoria.
|
|
|
|

|
 |

|
 |
 |
|