A la octava fue la vencida. Casi dos meses después de que su interrogatorio quedase abortado por primera vez, Xabier Alegría, el principal acusado del macrojuicio contra las presuntas organizaciones del entorno de ETA, comenzó ayer a declarar ante la Audiencia Nacional, tribunal al que repudió por considerar que «avala» la tortura.
Alegría, al que el fiscal Enrique Molina considera el máximo dirigente de KAS/EKIN -los nombres sucesivos del supuesto frente político y social de ETA- y para el que pide una condena de 51 años de cárcel, centró su primer día de interrogatorios en negar de forma rotunda su pertenencia o vinculación con la organización terrorista y en calificar todas las imputaciones fiscales de «invenciones».
El acusado, algo nervioso y ataviado con la misma sudadera elaborada por el movimiento de rechazo al juicio (el sumario 18/98) que llevan los otros 54 procesados, aprovechó sus primeras palabras en euskera para denunciar desde el estrado que «detrás de este proceso hay una persecución constante contra los militantes independentistas vascos».
Alegría, que a los pocos minutos continuó su declaración en castellano por problemas con la traducción, reconoció que fue el portavoz de KAS entre 1992 y 1995, pero aseguró que esta organización tenía una actividad exclusivamente política y social, y negó que la coordinadora fuese creada o actuase bajo las órdenes de la banda etarra. «ETA nunca ha estado en KAS y KAS nunca ha dependido de ETA», repitió en varias ocasiones.
El tribunal permitió que Alegría explicase, durante casi 40 minutos y con todo lujo de detalles, las «vejaciones y torturas» a las que, según su denuncia, fue sometido por miembros de la Guardia Civil en febrero de 2003. Así, negó que fuese cierto que mantenía contactos durante toda la década de los noventa con los sucesivos jefes políticos de ETA o que dirigentes 'abertzales' como Joseba Permach o Arnaldo Otegi formasen parte del comité de enlace con la banda, tal y como constaba en sus declaraciones.