Más de un millón de personas, según el sindicato CGT, uno de los convocantes de la protesta, se ha manifestado hoy en Francia contra la flexibilización de los contratos para jóvenes puesta en marcha por el Gobierno de centroderecha. Esta asistencia supondría doblar las expectativas sindicales de medio millón de personas y un duro golpe para la reforma laboral del primer ministro, Dominique de Villepin, muy debilitado en la opinión pública desde el inicio de la protesta.
Las 160 manifestaciones que se han desplegado por todo el país convocadas por sindicatos de estudiantes y trabajadores y pro la oposición de izquierdas, han estado presididas por un mismo lema: "Retirada del CPE", en referencia a los llamados Contratos Primer Empleo, instrumento que desea utilizar el Ejecutivo para luchar contra el paro. Se trata de contratos flexibles que permiten el despido libre durante dos años a cambio de una indemnización mínima. La izquierda considera que se trata de una "precarización el trabajo".
La manifestación de París, la más importante, ha congregado a unas 200.000 personas en la Plaza de la República. En Marsella han desfilado entre 10.000 y 100.000 personas, a tenor de la disparidad de datos ofrecida por convocantes y autoridades. En Nantes han sido 14.000 los manifestantes, en Burdeos entre 16.000 y 50.000, y en Grenoble, entre 6.800 y 20.000. La primera jornada de protestas contra la reforma laboral, el pasado 7 de febrero, logró congregar a entre 200.000 y 400.000 manifestantes en las calles de toda Francia.
El 65% de los franceses apoyan la movilización
El 65 por ciento de los franceses apoya las movilizaciones de hoy contra la precariedad laboral, según un sondeo aparecido hoy en el diario económico Les Echos. El Gobierno, sin embargo, ha anunciado que no echará marcha atrás y mañana está prevista la aprobación definitiva del texto legal en la Asamblea Nacional. El secretario general de la CFDT, Franois Chérque, uno de los sindicatos convocantes, ha afirmado que es el primer ministro "quien ha elegido el diálogo social en la calle" al aprobar por decreto en la Asamblea Nacional esta reforma laboral.
Por su parte, Dominique de Villepin ha insistido hoy en que mantendrá su reforma, a pesar de las protestas. "Respeto las inquietudes y los miedos que expresa nuestro país", ha asegurado en la Asamblea Nacional, al tiempo que ha recordado que los contratos CPE son "un instrumento para luchar contra el paro". "Permiten una inserción directa en el empleo" y "abren el derecho a una formación", ha argumentado Villepin ante las protestas emitidas desde los bancos de la izquierda.
El líder del Partido Socialista (PS), François Hollande, ha exigido a su vez al Gobierno que "escuche el mensaje de los jóvenes y los trabajadores". "Si se obstina, anuncio que habrá sin duda otras manifestaciones, otros enfados", ha predicho el líder de la oposición. El PS ha anunciado que recurrirá la nueva legislación laboral ante el Consejo Constitucional por no ser conforme a la legislación europea.
Paros en el Transporte
La jornada de protesta, convocada por sindicatos de trabajadores y estudiantes y los partidos de la oposición, ha provocado también paros de escasa incidencia en el transporte público, principalmente en ciudades de provincia, y en la Educación Nacional, sobre todo universitaria. Un 9,5% de los funcionarios de la Administración Central se ha sumado a la huelga, según cifras oficiales.
El Gobierno ha anunciado que el paro en la Educación Nacional osciló entre el 7,5 por ciento y el 15 por ciento, según los tramos educativos. Hasta 18 universdades, entre ellas la Sorbona, se han visto obligadas a echar el cierre por huelga de estudiantes y profesores. El seguimiento de las huelgas, sin embargo, no es un termómetro para esta movilización, pues sólo tres sindicatos minoritarios convocaban a la huelga. Las únicas movilizaciones unitarias son las 160 manifestaciones convocadas en todo el país.
En París, el transporte urbano ha funcionado con normalidad. No así en algunas ciudades de provincia, como Lyon, Nantes o Marsella. Los paros y movilizaciones también han procurado retrasar en los aeropuertos parisienses de Orly y Roissy y anulaciones de vuelos domésticos en aeropuertos provinciales. Varias emisoras de radio y televisión públicas también se han visto obligadas a alterar su programación normal por los paros sindicales.