Rachas de viento de hasta 110 kilómetros por hora azotaron durante todo el día de ayer la Región, en un temporal que dejó un innumerable reguero de problemas y daños materiales. Pese a la espectacularidad del meteoro, sólo hubo que lamentar un herido en Fortuna, al sufrir una contusión craneoencefálica y una fractura de tobillo al golpearle una puerta metálica, a causa de los fuertes vientos, según informaron fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias.
Los principales problemas se vivieron en las ciudades. La fuerza del viento tumbó numerosas vallas publicitarias y cercados de obras, además de poner en peligro la seguridad de los pocos peatones que se aventuraron a la calle con varias caídas de cascotes. El Centro de Coordinación de Emergencias cifró a última hora de ayer en más de 200 las salidas que los bomberos tuvieron que hacer, lo que requirió el apoyo constante de las policías locales y Protección Civil.
En Murcia, las caídas de árboles acabaron cortando varias calles, como la Ángel Romea, en Vistabella, y convirtieron algunas zonas en un peligroso circuito de eslalon, como ocurrió en la espalda del Centro Cultural Puertas de Castilla. En los laterales de las autovías se acumularon las vallas abatidas, mientras los conductores tenían que sujetar con fuerza los volantes de sus vehículos para mantener una trayectoria limpia. Las autovías A7 y A30 se llenaron en varias zonas de plásticos de invernadero arrancados que hicieron muy peligrosa la circulación. El viento se hizo muy presente en las zonas de urbanizaciones, como El Mirador de Agridulce, en las que se registraron numerosos vallados y setos tumbados.
Tejas arrancadas de cuajo
En Cartagena, los bomberos y la Policía Local realizaron otro medio centenar de intervenciones en domicilos particulares y las calles. Vallas derribadas, cascotes en la zona antigua y en una urbanización del Polígono Santa Ana, retirada de las tejas de varios dúplex recién construidos porque el viento las arrancaba como hojas.
En La Manga, una embarcación acabó varada tras soltarse de su punto de amarre. Las flotas, al ser domingo, no salieron. Los pescadores esperaban que en la madrugada de ayer el viento amainara para poder volver a faenar.
Pese a que la intensidad del viento fue bajando a medida que la noche avanzaba, el Centro de Coordinación de Emergencias informó de que se mantiene la alerta por viento. Las rachas han disminuido su velocidad, «pero pueden mantenerse en el entorno de los 80 kilómetros por hora, una fuerza aún peligrosa», señalaba uno de sus portavoces. Existe incluso la posibilidad de que la nieve haga su aparición a partir de los 300 metros.
Los tendidos eléctricos y las antenas de telefonía móvil, así como los receptores de televisión por satélite también sufrieron las acometidas del viento, provocando pequeños cortes de suministro en toda la Región y haciendo complicada la comunicación por móvil.