Terroristas marroquíes residentes en Bélgica participaron activamente en la preparación del 11-M. Así lo desvelan los informes remitidos recientemente por la policía belga a las autoridades españolas y que apuntan a que una célula local del Grupo Islamista Combatiente Marroquí (GICM) estaba al tanto de la masacre y sirvió de enlace entre diferentes yihadistas del 11-M.
Las comisiones rogatorias contestadas por Bruselas señalan un nombre por encima del resto: Lahoussine El Haski, un marroquí de 30 años detenido poco después del 11-M y al que la Policía belga considera el verdadero jefe del GICM en Europa. Hasta ahora, la Comisaría General de Información (CGI) situaba en este lugar a su hermano, Hassan El Haski, detenido en Tenerife en diciembre de 2004 y procesado en el sumario de la masacre de los trenes.
La Inteligencia belga corrige a la policía española: el arrestado en Canarias sólo se hizo con las riendas del GICM en Europa cuando este grupo fue golpeado en dos operaciones el 19 de marzo y el 1 de julio de 2004. Antes del 11-M -señalan los informes/ Lahoussine El Haski era el número dos de la «comisión teológica» del GICM, además de encargarse de las finanzas de la organización y de las operaciones terroristas de este grupo en Europa, entre ellas de la masacre de Madrid.
Según los investigadores del Benelux, los nexos de Lahoussine El Haski y sus acólitos con el 11-M son numerosos. El primero es que el detenido en Bélgica fue durante meses el jefe directo del también marroquí Youssef Belhadj, más conocido como Abu Dujan Al Afgani, el denominado «portavoz de Al Qaeda en Europa», y cuyo nombre invocaron los terroristas que reivindicaron los atentados de Madrid.