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Lunes, 6 de marzo de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Reafirmación popular
El Partido Popular ha salido sin duda reforzado de la Convención que, con gran alarde mediático, se ha desarrollado durante el pasado fin de semana conforme a un guión diseñado para lograr todos los objetivos políticos y propagandísticos planeados de antemano. Por la propia lógica del evento, este magno encuentro, que se había planteado como un espectáculo masivo, no era el foro apropiado para una rectificación del rumbo, como presumían algunos observadores. Más bien tenía que ser una reafirmación del liderazgo de Rajoy y de las propuestas ya emitidas. Reafirmación que debería servir -como han explicado los propios expertos de comunicación del PP- para fijar orientaciones y para, desde la autoconfianza y la autosatisfacción, mostrar a la opinión pública la fortaleza de un gran partido sin divisiones internas y con ideas sobre el futuro.

La Convención ha tenido lugar a pocos días del segundo aniversario del 11-M y a poco más de un año del comienzo de la secuencia electoral decisiva que, partiendo de las próximas elecciones municipales, desembocará en las legislativas del 2008. Y, pese a la retórica del marketing político y a lo sofisticado de la escenificación, el Partido Popular se ha mostrado tal como es: con la sola excepción premeditada del discurso reflexivo y moderado de Ruiz-Gallardón, que ha marcado el contrapunto minoritario del sector centrista, todo el desarrollo dialéctico posterior ha sido la consecuencia y la glosa de la inicial intervención de Aznar, el líder que llevó a los suyos al poder y que, por ello mismo, posee el ascendiente necesario para marcar la impronta de la organización: no sólo sigue representando las ideas-fuerza sino también el músculo argumental que consiguió llevar al centro reformista a ocho años de gobierno.

Sobre estas bases, Rajoy, en absoluto dispuesto a cuestionar la pertinencia ni el acierto de la dirección de avance que su partido parece respaldar ha reafirmado las posiciones sumamente críticas con el Gobierno con las que ha llegado hasta aquí. Cierto que ayer ofreció «sinceramente» a los socialistas diálogo y consenso en los dos asuntos que hoy centran la principal polémica, la política antiterrorista y el Estatuto de Cataluña, pero sólo si primero rectifican y «para evitar errores de difícil arreglo», lo que constituye una forma de poner un alto precio a un eventual consenso. Por lo demás, apenas cabe registrar algunas novedades programáticas en esta especie de pistoletazo de salida para una campaña electoral permanente que ya nos acompañará hasta el final de la legislatura. Si acaso, el presagio de que está a punto de comenzar el debate sobre la política económica: el PP ya ha lanzado las primeras críticas contra el quehacer del Gobierno en esta materia y a formular sus primeras propuestas de política fiscal que deberían impulsar al Ejecutivo socialista a replantearse una reforma laboral que no acaba de llegar.

El PP ha reafirmado, en fin, con el alarde espectacular de la Convención, su fortaleza y su capacidad para asumir plenamente el papel constitucional que le corresponde como primera fuerza de oposición y aspirante al poder. Y ha remachado y subrayado todas las líneas de futuro que ya tenía establecidas, sin variaciones apreciables. Cualquiera que sea la opinión que merezca esta persistencia, siempre resulta tranquilizador comprobar que el partido que perdió las últimas elecciones se ha rehecho pronto del trauma de la derrota y está hoy en perfectas condiciones de disputar la mayoría al adversario que lo derrotó y al que tiene la obligación de controlar.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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