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DEPORTES
Revés en una tarde oscura (0-1) El Ciudad se desquicia con el árbitro después de señalarle un penalti y anularle un gol Luque falla la pena máxima y los rojillos caen tras no acertar en sus numerosas ocasiones  PENALTI. El delantero sueco, ayudado por Iban Espadas, se llevó una patada en la cara, pero Luque falló la pena máxima. /JUANCHI LÓPEZ/AGM | | | | Imprimir Enviar | | EL PARTIDO
LAS CLAVES Adiós a la racha de cuatro jornadas
EL DATO La ambición rojilla
LO MEJOR La actitud del colegiado
LO PEOR | Alineaciones
Ciudad de Murcia: Jaime (1), Dani (1), Iván Amaya (1), Cristian Díaz (1) (Assemoassa (1), min. 65), Curro Montoya (1), Raúl Medina (1), Kome (0) (Ibán Espadas (1), min. 56), Luque (1) (Cuevas (1), min. 75), Piti (0) y Goitom (2).
Numancia: Juan Pablo (2), Juanpa (2), Antonio (1), Ochoa (1), Tarantino (1), Palacios (1), Montenegro (0) (Corredoira (1), min. 69), Tevenet (0), Del Pino (1), Juan Carlos Moreno (0) (Ibón Gutiérrez (0), min. 66) y Azkorra (0) (Hamilton (0), min. 75).
Los goles
0-1: Tevenet, de penalti, minuto16.
El árbitro
Gardeazabal Gómez (Colegio Vasco (0). Tuvo un mal arbitraje, y no sólo por equivocarse en varias jugadas claves, como el gol anulado a goitom en el tiempo de descuento. Sus formas no fueron las correctas y acabó desquiciando a los jugadores rojillos con sus decisiones y sus gritos.
Amonestados
Por parte del Ciudad de Murcia vieron cartulina amarilla Iván Amaya, Cristian Díaz, Mané y Raúl Medina. En el Numancia fueron amonestados Juanpa, Antonio e Ibón Gutiérrez.
Expulsados
El técnico local, Abel Resino, fue expulsado en el tiempo de descuento con cartulina roja por hacer una observación al colegiado.
El estadio
La Condomina, 2.300 espectadores en tarde fría y con mucho aire. Marcador en contra
Una vez más, el Ciudad tuvo que intentar la remontada, pero esta vez no llegó. El gol de Tevenet provocó las embestidas rojillas.
El penalti fallado por Luque
Luque tuvo en su bota izquierda el empate, pero falló la pena máxima, algo que no es habitual en él. Ahí pudo cambiar la suerte del Ciudad.
La racanería numantina
El equipo de Goikoetxea se llevó tres puntos con un solo disparo a puerta, el gol de Tevenet. Poco trabajo y mucho premio.
El gol anulado a Goitom
El árbitro añadió más polémica en el descuento con el gol anulado a Goitom, cuando la pelota quedó suelta a ras de césped y pitó falta. Con la derrota de ayer, el Ciudad de Murcia rompe una racha positiva de resultados, que duraba ya cuatro jornadas. Tras vencer al Málaga B, al Madrid Castilla y al Castellón, y empatar ante el Almería, el cuadro que dirige Abel Resino ve cortada su racha. Ahora, los rojillos tienen un compromiso difícil la próxima semana con la visita al campo del Xerez. Los chicos de Abel Resino no se descompusieron tras el gol de Tevenet. El equipo siguió mostrando mucho orden táctico y llevo el partido con un ritmo adecuado y creando bastantes oportunidades de gol, con un penalti a favor incluido, que no acertó a marcar el sevillano Luque. Al técnico le gustó la imagen de su equipo, que mereció más. Un futbolista puede tener una mala tarde, y un árbitro también. De hecho, Gardeazabal Gómez tuvo que señalar dos penaltis y anular un gol en el descuento en el Ciudad. Se equivocó en alguna de esas decisiones, pero lo peor de todo fueron sus carreras para gritar a un futbolista, para amenazarle con la expulsión. Su chulería no gustó nada. |
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La ambición de Castellón era un clavo al que agarrarse, y el Ciudad no quiso defraudar. Por eso acechó la portería soriana con cabezonería. Esta vez desde el banquillo no llegó una marcha más, pero sí colaboración. Como la de Ibán Espadas en la jugada del penalti sobre Goitom, con cerca de veinte minutos por delante.
Pero no era el día del Ciudad. Luque, o la izquierda infalible, vio como el penalti y el empate se iban al traste. Y para colmo, el sevillano se llevó un golpe que le impidió seguir unos minutos después. Los rojillos veían pasar la fortuna en sentido contrario, mientras el Numancia seguía a lo suyo, con el portero Jaime a una distancia kilométrica.
Y para colmo, el tiempo añadido. Goitom marcó, pero el árbitro señaló falta al portero, cuando la pelota estaba tan cerca de ser propiedad del sueco, como del césped, como del portero soriano. Abel expulsado y el lío padre. Y todo el mundo con cara de impotencia. Y los puntos, camino de la nieve. Lo peor es la sensación de impotencia. Es como levantarte temprano y encontrarte el salón revuelto. Echas de menos muchas cosas por las que has estado peleando. Otros te han levantado todo, mientras tú trabajas para dar un salto de calidad. Así se sintieron los jugadores del Ciudad, sin premio y casi vilipendiados.
El partido se puso como la tarde, oscura, y las sensaciones adversas fueron correlativas en el tiempo, sin que nadie fuera capaz de darle la vuelta a la moneda para ver de cerca la cara del Rey. Cegarse con el árbitro y con sus decisiones es la opción más fácil después de perder tres puntos, pero al único reparo que hubo en el partido no estuvo relacionado con el juego del Ciudad, ni tampoco con la ambición del equipo.
A Gardeazabal Gómez se le presentó una papeleta difícil, y ni viendo mil veces las dos jugadas dudosas que protesta el Ciudad te sitúas en el lado de la verdad. La mano de Iván Amaya está tan dentro del área como fuera, pero fue mano. Y el gol de Goitom en el descuento se acerca más a lo antirreglamentario que a lo legal.
Decisiones polémicas
Pero el dolor de cabeza procede de la actitud de un árbitro chulesco, con una actitud poco humilde. Sus decisiones elevaron al infinito la protesta de la afición rojilla, mientras que los chicos de Abel cerraban los ojos para centrarse en lo suyo. Un colegiado puede acertar o fallar, como ayer hizo el vasco, pero no puede ni vacilar ni mirar por encima del hombro a nadie. Y eso desquició a todos. Una vez más, La Condomina fue testigo de una lucha desigual. No merece el mismo premio el equipo que apuesta a ganador que su contrario. La racanería numantina se reflejó desde el gol de penalti de Tevenet, tras la mano de amaya que el árbitro vio dentro del área y separada del cuerpo, aunque no se sabe si también voluntaria. Mejor no preguntarle al árbitro, por si nos expulsa.
Al igual que siete días antes, el Ciudad tenía enfrente un marcador en contra. El Numancia optó por luchar en defensa para renunciar por completo al ataque. Mientras, Abel y sus chicos no encontraban las bandas, por lo que Luque era el encargado de retrasarse para crear peligro. La verticalidad de su bota izquierda propició todo el peligro en la primera parte. Su mejor aliado fue Goitom, pero al delantero sueco le faltó acierto ante Juan Pablo. Un mano a mano del nórdico casi provoca la igualada, pero no llegó en dos ocasiones, más un cabezazo de Cristian Díaz, también tras servicio del sevillano.
Azote mental
Pero hay otro partido. ese que se juega en la cabeza de cada futbolista. ese que te lleva a creerte superior al rival, a pensar que formas parte de un grupo que va a dar un salto de calidad si supera ese examen. Ese partido también lo perdió el Ciudad, que ya está en cuarta convocatoria, pese a rozar el aprobado. Es otro discurso fácil, pero certero.
El discurso de Abel tendrá que ser el mismo, al menos una semana más, ya que la permanencia seguirá siendo una prioridad que se sitúa en el tiempo a una distancia de cuatro semanas ganando.
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