Ya está bien de engaños y pantomimas referente a estas llamadas «hermanitas de los pobres».
Según dicen están haciendo caridad en nuestra ciudad. Pueden engañar a quienes no las conocen, pues el bien para nuestra ciudad sería dar a quien verdaderamente lo necesita y aquí hay muchas familias y otras entidades necesitadas.
Pasé 22 años de mi vida trabajando en ese lugar y he sido psicológicamente afectada como muchas de mis compañeras, provocando situaciones para ser despedidas sin indemnizar, sin tener derecho a paro debido a nuestros precarios contratos y mil situaciones más desagradables.
Es mucho el daño que saben hacer y hacen cada día a los de dentro. Muchas como yo no hablan por puro miedo, están mal pagados y en mal estado psicológico.
Anastasia Pellicer Bafalliu