Aunque ya se consideraba el besapié más popular de la Región, ayer desbordó las previsiones hasta de sus propios organizadores. Miles de fieles abarrotaron la parroquia de San Juan Bautista para posar sus labios sobre el pie de Nuestro Padre Jesús del Rescate, titular de la Hermandad de Esclavos que custodia la talla y que cada Martes Santo inunda de fervor las calles de la ciudad. A tal extremo llegó la afluencia de fieles que ayer por la tarde, doce horas después de que se abriera el templo, la cola de devotos alcanzaba la plaza de la Cruz, a unos trescientos metros de la parroquia.