El Gobierno ha comenzado a distribuir entre las comunidades autónomas y las Delegaciones del Gobierno un total de 2.300 tratamientos antivirales completos ante eventuales contactos de riesgo de personas con aves infectadas por el virus H5N1. Estas pequeñas reservas de antivirales estarán destinadas fundamentalmente a cubrir las necesidades de aquellos colectivos dependientes de la Administración -efectivos de la Fuerzas de Seguridad del Estado, Protección Civil o el Seprona- susceptibles de ser contagiados ante posibles fallos o defectos de sus equipos de protección tras recoger aves enfermas.
La ministra de Sanidad, Elena Salgado, que ayer se reunió con los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas para analizar la evolución de la gripe aviaria, precisó que, aunque el riesgo de infección previsible es muy bajo, el Ministerio ha elaborado un protocolo de administración de estos fármacos como profilaxis para las personas que pudieran estar expuestas a aves enfermas.
Con independencia de esta provisión mínima de urgencia, en palabras de la ministra, Sanidad mantiene vigente su objetivo de distribuir dos millones de fármacos entre las autonomías hasta el próximo mes de junio ante la hipótesis, todavía lejana en su opinión, de que el virus mutara y se transmitiera entre los humanos.
El Ministerio elevará a 9.700.000 su provisión de tratamientos antivirales hasta finales de 2007, suficiente para cubrir a todos los grupos que se estiman de riesgo, que ascenderían al 20% de la población. Además, Sanidad ha ampliado su petición de fármacos para llegar a alcanzar un stock de reserva de otras 500.000 dosis de antivirales.
Tranquilidad
Los responsables del ministerios y las comunidades coincidieron en la necesidad de seguir trasladando a los ciudadanos un «mensaje de tranquilidad», toda vez que se sigue considerando a la gripe aviar como un problema de salud animal. De hecho, Sanidad insiste en que la posibilidad de que se produzcan contagios de aves a humanos en Europa «en este momento es muy bajo», y está limitado a aquellas personas que puedan tener contacto estrecho con aves infectadas. Así, para el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC), «el riesgo es prácticamente cero» para las personas que no tienen contacto con aves.
Salgado y los consejeros respectivos de las comunidades autónomas no olvidaron tampoco serenar a los consumidores con un diáfano mensaje de que «no hay ningún motivo para cambiar los hábitos alimentarios», máxime cuando no se han registrado casos de contagio en humanos por el consumo de aves enfermas.
Además, en España no se ha producido todavía ningún caso de gripe aviar, las aves destinadas al consumo humano pasan por estrictos controles de calidad y las importaciones de países afectados están prohibidas. Sanidad recuerda que, para mayor tranquilidad de los ciudadanos, el virus es muy sensible al calor, con lo que al cocinar bien los alimentos (por encima de 70 grados) se destruye completamente.
Por otra parte, el director general de Salud Pública de la Comunidad Autónoma, Francisco García Ruiz, señala en relación con el caso del gato muerto en Alemania por el virus que «no hay motivo de alarma» y que los dueños de mascotas pueden estar «tranquilos».
Aislar al 'sospechoso'
El Ministerio de Sanidad ha ultimado el protocolo de vigilancia y control sanitario en puertos y aeropuertos, que determinará el procedimiento de actuación ante casos humanos sospechosos de infección en aviones y barcos y a su llegada a aeropuertos y puertos. Para ejecutar el protocolo, se ha diseñado una ficha de recogida de datos de viajeros procedentes de áreas afectadas por la gripe aviaria. En ella, los pasajeros deberán proporcionar sus datos personales, los de vuelo y su dirección de contacto en España. También deberán facilitar datos clínicos, como si han tenido fiebre, tos o dificultad para respirar; y otras circunstancias de interés sobre su estancia en el país afectado por esta enfermedad, como si han mantenido contacto con una persona diagnosticada o sospechosa de padecer gripe aviar, o con aves enfermas.
El comandante de una aeronave deberá avisar durante el vuelo a la autoridad aeroportuaria de la existencia de cualquier caso sospechoso de padecer la enfermedad. Este viajero será situado en un asiento aislado y separado del resto del pasaje, y se le colocará una mascarilla quirúrgica. Se reservará un aseo para el uso exclusivo del afectado y el personal que lo atienda deberá estar provisto de guantes, mascarilla y bata de un solo uso. También informará a los pasajeros de que las autoridades sanitarias realizarán un control a la llegada del vuelo y se les solicitará que restrinjan sus movimientos en el interior del avión y que rellenen la ficha de datos.
Una vez que el avión haya aterrizado, el equipo sanitario iniciará el control. En caso de que no se confirme la sospecha, el viajero bajo observación, el resto del pasaje y la tripulación podrán recoger sus equipajes y proseguir su viaje. En caso de confirmación de la sospecha, el equipo sanitario avisará a los servicios de la comunidad autónoma correspondiente para que el afectado reciba la atención necesaria.