Hecho en un lenguaje comprensible por todos, en el que lo naïf y lo ridículo adquieren el punto de humor necesario para divertir a cualquiera. Así surge La visita al dostós, un nuevo espectáculo de clown, apto para toda la familia, basado en la comicidad y el absurdo de tres payasos que se aventuran en la consulta de un doctor muy peculiar.
La obra es una idea original de la Compañía Parquinsón Teatro. Algo raro en los tiempos que corren, donde la televisión, el cine e internet ocupan la mayoría del tiempo de los niños. Parquinsón acude a los recursos pobres y lindos de un payaso: su cara, sus gestos, su acción y sus sentimientos para contactar de manera mágica tanto con los niños como con sus padres. Se trata de una compañía especializada en la técnica de clown, que trata de «pensar un payaso totalmente distinto al tradicional», indica Diego Montesinos, catedrático de Expresión Corporal de la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia.
Los maestros de este estilo suelen decir que el cerebro del payaso es del tamaño de su nariz. Sin embargo, para Natalia Rodríguez, que interpreta a Quin, «es necesario que el payaso sea inocente para creer todo lo que pasa en escena». Para la actriz, el espectáculo de payaso «permite explorar un mundo ingenuo que no se experimentan en otra técnica de interpretación», pues pone al actor ante cualquier situación que no se realizaría en otro género. «Provocar la emoción, ya sea la risa o las lágrimas, en un adulto o en un niño, es la misión del payaso», señala Natalia. «Se trata de ser capaces de reirnos de nosotros mismos», añade.
García Maqueda, el actor que interpreta a Par, el doctor, comenta que «la obra crea una catarsis entre público y actores que lo introduce dentro de la obra y la hace creíble. La situación es muy cotidiana, pero a la vez muy absurda, y esto contagia la magia al público».
En cuanto a la situación de este tipo de teatro, para el actor «se da mucho bombo al tema del Romea, cuando se debería dar más publicidad a los grupos que deben salir». «Hay que acostumbrar al público -añade- para que acuda a todo tipo de espectáculos. Nosotros luchamos contra el prototipo de payaso, el de Micolor, o Miliki». Para David Herrero, el hijo de Par en escena, «vivir de esto requiere mucho sufrimiento y trabajo, el mercado muchísima oferta no tiene, y muchísima demanda tampoco».