Sorpresa mayúscula en el inicio de la cuaresma. La alcaldesa, Pilar Barreiro, consiguió anoche arrancar las exclamaciones de buena parte de los procesionistas reunidos bajo el balcón de la Real Sociedad Económica de Amigos del País para asistir desde la calle del Aire a la Llamada del Miércoles de Ceniza. ¿El motivo? 210.000 euros (algo más de 35 millones de las antiguas pesetas). Esa es la cantidad del cheque que Barreiro entregó anoche a los procesionistas para ayudar a la celebración de los desfiles pasionales, que recorrerán las calles del casco antiguo del 7 al 16 de abril.
La subida en la subvención municipal es de 60.000 euros, la más alta que ha tenido lugar jamás en la historia moderna de la Semana Santa cartagenera. El año pasado los procesionistas recibieron 70.000 euros menos, aunque consiguieron otros diez mil adicionales en otro cheque para sufragar los gastos del ascensor instalado en el Palacio de Molina con el fin de abrir el museo cofrade antes de verano, algo que finalmente no ocurrió.
Feliz estreno
El Gobierno local ha querido festejar así el estreno de la condición de festejos internacionales. El actual vicepresidente de la Junta de Cofradías, el hermano mayor marrajo, José Miguel Méndez Martínez, habló antes que la alcaldesa y, precisamente, centró su discurso en la declaración de Interés Turístico Internacional de las procesiones.
«Había que preparar una documentación amplia y farragosa, pero el éxito fue posible gracias al concejal de Cultura, José Cabezos, que asumió el reto como un compromiso personal», afirmó Méndez.
Añadió que los «cartageneros debemos aceptar este reto como un compromiso para engrandecer nuestras procesiones, siempre respetando nuestra naturaleza religiosa, para que los visitantes tengan un motivo para venir a la ciudad». Méndez dio por hecho que el Palacio de Molina abrirá como sede permanente del museo de Semana Santa, «cuando El Corte Inglés confirme que dota de mobiliario el edificio».
Barreiro dijo poco después que el museo «se convertirá este año en una realidad permanente gracias al esfuerzo de los cartageneros» y Méndez aseguró que los patronos del futuro museo cofrade serán Repsol-YPF y la Ucam.
Todo ello ocurrió en una noche agradable, en la que la calle del Aire se quedó pequeña para acoger al público que quiso seguir un acto «alegre y bonito pese a ser repetido año a año», según Méndez; o «sentido y arraigado», como lo calificó la alcaldesa.
Primeras marchas
A la sede de la Económica llegaron los cuatro hermanos mayores, con sus juntas directivas, tras decidir en sus respectivos cabildos generales (celebrados por la tarde en las sedes de las cofradías) que los desfiles pasionarios de Cartagena salgan a la calle en treinta y ocho días.
Con el tradicional «música y a la calle», la comitiva, que abrió la charanga con sus músicas de judíos y granaderos, partió hacia la iglesia de la Caridad donde se hizo la ofrenda y se oró ante la Patrona.