Será como todos, silencioso como espejo y «furtivo como el alba aventurera», pero ha accedido a la fama por ser el primer mamífero europeo víctima de la gripe aviaria. Tendría, como todos los gatos, ojos de emperatriz de cómix y pisaría, como los amantes, con planta de lana. El Ministerio de Agricultura, que nunca tiene motivos para el optimismo, admite que después de este felino pionero pueden producirse los primeros casos en España durante las próximas semanas. No sólo entre los gatos, sino entre sus dueños. Incluso entre los que no son dueños de ningún gato.