Es la indiscutible estrella allá donde va. Y más aún si es en su tierra navarra. Porque aunque haga ya ocho años que anunció su retirada -lo hizo en enero de 1997- los aficionados al deporte y al ciclismo siguen teniendo aún muy vivas las imágenes de un Miguel Indurain ganador de cinco Tours consecutivos y uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos. Días atrás, en Pamplona, entregó al corredor murciano Alejandro Valverde el premio que le concedió la Asociación de la Prensa Deportiva de España. El saludo que hubo entre ambos grandes campeones, antes de comenzar el acto, fue tremendamente efusivo y cariñoso.
- ¿Qué le dijo a Valverde?
- Nada en especial. Le felicité por la excelente temporada que hizo en el pasado año y le animé a que siga en la misma línea.
- Les vi muy sonrientes...
- Era normal. Estábamos en un acto festivo. Le hizo gracia que le dijera que este año fuera también a bloque como lo hizo en el pasado. Y luego, cuando en el escenario le entregué el trofeo, se lo volví a repetir.
- Por cierto, ¿usted ve en Valverde un posible sucesor suyo?
- Veo un gran corredor en ciernes. Lo de si será o no sucesor mío lo debe decidir el tiempo...
- Sin embargo a mí me da la impresión de que, como ciclistas, ustedes dos no se parecen en casi nada. No sé si estoy en lo cierto...
- No anda desencaminado. Yo tenía unas cualidades y Alejandro otras. Él es, como le diría yo, mucho más explosivo que yo, más de carreras de un día, de clásicas.
- Y eso, ¿es bueno o malo para correr el Tour?
- Depende. Primero Alejandro tiene que saber lo que es terminar un Tour. El año pasado corrió su primera ronda francesa y sólo estuvo trece días. Es poco tiempo para darse cuenta de la grandeza de la prueba, de lo que hay que sufrir para acabarla... ¿Y ya no digo para ganarla!
- El gesto de Armstrong cuando el murciano le birló el triunfo en Courchevel pareció dar a entender que lo señalaba como su sucesor...
- Puede serlo, no lo discuto. Pero primero tiene que aprender a sufrir, debe saber que tendrá días malos y que hay que saber pasarlos de la mejor manera posible. Condiciones tiene para ser un gran ciclista, pero aún le queda tiempo. Este año debe ser el de su confirmación en el Tour. Y, a partir de ahí, comenzar a pensar en metas más altas...
- Por cierto, ¿quién puede ser el sucesor de Armstrong?
- No veo ninguno claro. Hay por ahí cinco delfines que pueden aspirar a su sucesión, pero ninguno destaca sobre los demás. ¿Sus nombres? Prefiero no arriesgarme por si acaso.
[Indurain habló de dopaje en Pamplona y, naturalmente, del positivo de Roberto Heras]
- ¿Usted lo entiende?
- Por más que le soy vueltas a la cabeza, no. No puedo entender que dé positivo el penúltimo día, con la Vuelta ya ganada, y no lo hubiera hecho el día antes ni tampoco el día después. No sé... Veo muchos puntos oscuros.
- Nos vamos. ¿Qué hace ahora?
- Monto en bici... cuando me deja el tiempo. Y me dedico a los negocios y a asistir a actos como éste.