Como se esperaba, a las seis de la tarde las peñas dieron una vez más muestra de su buen hacer y mejor gusto a la hora de demostrar que por algo estas fiestas son de Interés Turístico Nacional.
Los palcos estaban llenos para presenciar el primer desfile, que se caracteriza porque es cuando se conoce el secreto mejor guardado de cada peña, que no es otro que el saber qué tema y qué disfraces son los que estrenan.
Lujo, fantasía, crítica, ironía, fueron la característica de cada una de las 40 peñas entre infantiles y mayores, así como las espléndidas carrozas, que desfilaron con la intención de lograr uno de los muchos premios que otorga la Federación de Peñas de Carnaval, aunque en el ánimo de todos está el conseguir el águila de la ciudad, que premia a lo mejor de todo el carnaval.
Críticas a los 'pelotazos'
Abrió el desfile, como es preceptivo, el Ballet de la Federación de Peñas de Carnaval, que arrancó los primeros signos de admiración del respetable, seguido por la preciosa carroza de la Musa encarnada en esta ocasión por Cati Ayala de la peña Basel. Tras ella, un amplio abanico de colores e imaginación que brotaba del amplio manto que bajaba por toda la avenida Juan Carlos I. Claro está que la fuerza y la ilusión de los carnavaleros se antepone ante cualquier fenómeno meteorológico.
Grandes e imaginativas fantasías de peñas como Sinergia, El Quijote, Esemzia, Ipanema, Cáucaso y su Carnal, Manolo Meca, y su Mussona, Rafael Casado, entre muchas otras. Inmensas carcajadas que provocaban grupos como La Rata Loca en su homenaje particular a la hija de los Príncipes. Críticas explosivas como la del Roncaor a los pelotazos urbanísticos, o el humor de la peña de la Cuaresma, La Clanka, con su carroza del Orgullo Guay. Una mezcla de sensaciones que hizo que la gente pudiera pasar de mejor manera el frío y el viento que sufrió el día. Seguro que muchos ni lo notaron tras calentarse con la cuerva.