El Real Murcia circula en dirección contraria. Hace ya muchas jornadas que sigue el camino equivocado, opuesto al que sueña la afición. Es incapaz de ganar porque es incapaz de marcar. Ayer no pudo imponerse al Polideportivo Ejido y dio el giro definitivo. Ya no mira hacia arriba, ya sólo mira hacia abajo. Por el retrovisor de la competición ve demasiado cerca los coletazos de los equipos condenados al final de la tabla. Siete puntos con el Rácing de Ferrol -el cuarto por abajo y su próximo rival-. Siete que la próxima semana pueden ser diez o pueden ser cuatro. Ese es ahora el único objetivo. El resto, no existe.