«Yo no voy a ir a ninguna de las opas, porque Endesa vale más de lo que ofrecen y porque creo en su proyecto independiente», comprometió este sábado Manuel Pizarro, presidente de la eléctrica y dueño del 0,009% de su capital, ante la junta de accionistas. El máximo responsable de Endesa aseguró que había actuado ante las ofertas como lo hubiera hecho en defensa de su propio patrimonio. «Si alguien invadiera mi casa haría todo lo necesario para echarle», declaró, entre aplausos.
Convocado para aprobar las cuentas del 2005, y con ellas la distribución de un sustancioso dividendo de 2,4 euros por acción, este acto se convirtió en un plebiscito para los gestores y administradores de la compañía, en medio de la guerra de opas lanzadas por Gas Natural primero, y por la alemana E.ON más tarde. Pizarro animó a los accionistas a no acudir a ninguna de ellas. Como ejemplo de las ventajas que puede reportarles la resistencia, mencionó la fuerte revalorización que ha experimentado la acción en las últimas semanas.
El presidente censuró al Gobierno por los acuerdos adoptados el viernes por el Consejo de Ministros, que modifican el marco del sector y amplían las competencias de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para que pueda examinar la OPA de E.ON. «Sin seguridad jurídica no se puede funcionar», declaró, «porque donde hay incertidumbre no hay inversión, y sin inversión no hay futuro».
Acciones legales
El consejero delegado, Rafael Miranda, fue aún más allá en sus críticas al Ejecutivo. Así, afirmó que tanto Endesa como la compañía alemana tomarán «acciones legales» si constatan que las reformas del Ejecutivo privan a sus accionistas de la capacidad de decidir.
La eléctrica es una empresa privatizada, y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales conserva casi un 3% en su capital. En el turno de los accionistas, el representante de la SEPI, Juan Gurmindo, cuestionó entre abucheos la campaña de publicidad que desde el pasado noviembre desarrolla la compañía, los contactos mantenidos con E.ON y la política de retribuciones de los altos cargos.
Miranda, que se mostró comprensivo por el «trago» que el funcionario tenía que pasar, aseguró que los anuncios estaban diseñados con anterioridad a la presentación de la OPA. El presidente Manuel Pizarro, por su parte, reconoció que ganan «mucho dinero», pero sostuvo que están en línea con el mercado y que pagar bien es la única manera de retener a los buenos directivos.
Los sueldos de Pizarro y Miranda subieron el 40% en el 2005, hasta sumar 4,3 millones de euros, y la retribución total del consejo ascendió a 6,15 millones, con un aumento anual del 18%. El consejero delegado atribuyó parte de los incrementos a la abundancia de reuniones que, desde el lanzamiento de la OPA por Gas Natural, han mantenido responsables y administradores de la compañía.