Tras su encuentro en la calle Marín Menú, los personajes prosiguieron su recorrido en dirección a la Plaza de España. Una vez allí, la visión de la Glorieta se perdió tras una gran nube de cascarones, mezclada entre las palabras de lucha por conseguir lo que al final todos esperaban: una gran semana de lujuria y desenfreno, de color y elegancia, de crítica y cachondeo, una semana del Carnaval Aguileño. Al finalizar la batalla subieron los personajes al Ayuntamiento a acompañar a la Musa en su dulce y gratificante pregón. Les siguieron las palabras de la encantadora Anne Igartiburu, Pregonera de este 2006. En su boca no faltaron corazones para derrochar y para que los aguileños los pudiesen corear. La gran noche finalizó con las palabras del alcalde, Juan Ramírez, quién animó a aguileños y visitantes a que gozaran al máximo de estos días y aprovechó para pedir promoción del fiestón.