Francisco Rabal (Águilas 1926-Burdeos, 2001), autodidacta y hombre de carácter, es un hito imprescindible en la historia más reciente del cine y el teatro español. Desde galán a truhán, prestó a lo largo de su prolífica y siempre ascendente carrera carne y hueso a personajes de todo pelaje. Actor de fama y reconocimiento mundial, trabajó con grandes como Visconti o Antonioni, actuó a las órdenes del artista y amigo Luis Buñuel e interpretó personajes que hoy forman parte del imaginario colectivo como su Azarías en Los Santos Inocentes. Goya hasta la saciedad -lo interpretó en tres ocasiones, a cual con más acierto y éxito- nunca renunció a la naturalidad como pauta de conducta, a la generosidad y entrega como lema y al comunismo como ideología.