El futuro de Julián Romea (Murcia 1813-Loeches, 1868) pretendían sus progenitores que se desarrollara por el camino de la abogacía, pero su amor por la escena y su perseverancia le permitieron dedicarse a la profesión de actor. Una dedicación que permitió al teatro español contar entre sus filas con el que ha sido calificado como el precursor del naturalísmo llevado a la escena. Su fuerza incontrastable, su voz flexible y dulce, y de singular expresión, los acentos pasionales sin gritos ni desplantes, el dominar al interlocutor con el gesto y la mirada representaban algo desconocido hasta la fecha. En definitiva, Julián Romea fue un actor que se adelantó a la época y que consideraba que el arte era la verdad, pero la verdad sentida y reflejada de la manera más bella y poética.