 A GRANEL. Pescado y marisco congelado, en el expositor de una pescadería. / VICENTE VICENS/AGM
|
|
Imprimir Enviar |
|
XXX
LAS DIEZ MUESTRAS: |
Chipirón congelado (envasado): Resultado, bien
Sepia congelada (envasada): Envase bien; establecimiento mal y más del 5% de glaseado
Calamares enteros: Glaseado mal (defrauda en 105,62 gramos por kilo)
Choco limpio: Glaseado mal (anuncia 10% glaseado y tiene un 16,9)
Anillas calamar a granel: Un 43,8% de glaseado; defrauda 414 gramos por envase de kilo, lo que supone 3,5 euros por envase. Hay fraude en el peso y calidad
Rodajas merluza: Glaseado correcto. El establecimiento no anuncia el porcentaje de glaseado.
Sepia: Tiene un glaseado del 27,8%. No lo indica ni el envase ni el establecimiento
Rodaja emperador: Glaseado bien
Lomos bacalao: Glaseado mal (fraude en peso de 48 gramos). El establecimiento no indica el peso neto escurrido ni precio de éste.
Sepia chocolimpio: Glaseado el 33%, que no se anuncia ni en el envase ni en el establecimiento
Dónde se ha realizado el muestreo: En 10 establecimientos de la ciudad de Murcia
Infracción: Leve. En caso, de reincidencia, pasa a falta grave con multas de hasta 15.000 euros. |
|
|
|
|
|

[an error occurred while processing this directive]
|
La campaña emprendida por la Dirección General de Consumo para evitar que se venda pescado congelado con excesivo hielo no ha pinchado en hueso. A tenor de los primeros resultados, había motivos más que suficientes para que los inspectores visitaran pescaderías, mercados y plazas de abastos e hipermercados. Como muestra, un botón: en uno de los establecimientos inspeccionados, han detectado anillas de calamar a granel con un 43,8% de glaseado, que es el hielo que lleva el producto. En un envase de un kilo, se ha defraudado 414 gramos, lo que significa que se ha pagado casi medio kilo de hielo a precio de calamar o, lo que es lo mismo, en euros: se ha pagado de más 3,5 euros por envase, nada menos que 583 de las antiguas pesetas.
La campaña, que tiene carácter nacional, se inició en Murcia con carácter pionero, no porque hubiera reclamaciones, sino porque la Dirección General de Consumo quería verificar si se cumplía la normativa en la venta del pescado congelado. Se trataba de controlar si, tal y como establece el artículo 13 de la Ley 26/1987 de 19 de julio, el producto incluye una información veraz, eficaz y suficiente en el etiquetado, en lo que respecta al origen, naturaleza, composición y finalidad; así como calidad, cantidad, categoría o denominación usual o comercial si la tiene; precio completo, fecha de producción o suministro e instrucciones o indicaciones para su correcto uso o consumo y advertencias.
Por otra parte, los inspectores tenían como objetivo comprobar el glaseado, es decir, la cantidad de agua congelada que lleva el producto y que, según la normativa vigente, no puede superar el 5% de la pieza de pescado.
Los resultados no pueden ser más negativos: el 80% de las 10 muestras analizadas presentan irregularidades, ya sea de etiquetado o de exceso de glaseado, esto es, de hielo.