La campaña emprendida por la Dirección General de Consumo para evitar que se venda pescado congelado con excesivo hielo no ha pinchado en hueso. A tenor de los primeros resultados, había motivos más que suficientes para que los inspectores visitaran pescaderías, mercados y plazas de abastos e hipermercados. Como muestra, un botón: en uno de los establecimientos inspeccionados, han detectado anillas de calamar a granel con un 43,8% de glaseado, que es el hielo que lleva el producto. En un envase de un kilo, se ha defraudado 414 gramos, lo que significa que se ha pagado casi medio kilo de hielo a precio de calamar o, lo que es lo mismo, en euros: se ha pagado de más 3,5 euros por envase, nada menos que 583 de las antiguas pesetas.